Junio 11, 2009

Crear dos, tres, muchas Cuba: esa es la consigna.

“Crear dos, tres, muchos Vietnam: esa es la consigna” E. Guevara. Reflexiones acerca de nuestra utopía todavía andante.

Resultan cuanto menos irritantes las declaraciones de Hillary Clinton a propósito de la incorporación de Cuba a la OEA, cacareadas sin cesar por los medios masivos de comunicación la semana pasada. Fieles a su propósito de destruir la conciencia popular, todo el andamiaje represivo de los medios se puso en marcha para calificar a Cuba de “dictadura que somete a su pueblo”, tal como lo hacen cada vez que se trata de alguna noticia referida al último reducto comunista del mundo –o lo poco que queda de él.

Pareciera ser, siguiendo la línea discursiva del departamento de Estado de los Estados Unidos y, en consecuencia, de los grandes medios, que el conjunto de los países americanos, enfebrecidos por un supuesto “giro” en la política exterior del Gran Imperio, le “tendieran la mano” a la pobre vieja isla caída en la desgracia de una dictadura de 50 años. La isla queda, de esta forma, sugestionada a introducirse en la organización que “hermana a los pueblos americanos”, que boga por la “democracia” y la libertad de los ciudadanos, a condición de establecerse como una democracia idéntica a la de los países que ya la integran. Poco menos irritante resulta que nada se diga sobre la propia OEA, nada se cuestione de su historia, su significado, su función en el sometimiento de nuestros pueblos.

Memoria: ¿Qué decía la OEA cuando Videla torturaba y desaparecía, o cuando la contrarrevolución chilena a cargo de Pinochet asesinaba a un presidente elegido democráticamente como Allende? ¿Alguna vez se los expulsó o se los instó siquiera a reestablecer los derechos humanos para permanecer allí? La respuesta es obviamente negativa. La OEA aplaudía las “democracias” chilena y argentina: basta con recordar las visitas del ex presidente Carter a ambos países en 1977 o los resabios lejanos que quedaron del mundial 78. Memoria: ¿Qué denunció la OEA sobre el plan Cóndor? Pues nada, estaba muy ocupada planificando su ejecución. Memoria: ¿Qué dice la OEA sobre las violaciones a los derechos humanos que ocurren hoy producto del “Plan Colombia”? Tiene las manos encalladas de aplaudir la “democracia” de Uribe.

Espíritu Cartesiano: ¿Qué se puede esperar de una organización de estados americanos con sede en Washington desde 1890? ¿Es posible que los pueblos latinoamericanos, con 500 años de colonialismo y ya más de 100 de neocolonialismo a sus espaldas, coexistan hermanados en una organización política que incluye a su principal explotador, los Estados Unidos, que direcciona todas sus políticas como si fuese aún soberano en estas tierras? La calificación que Fidel hizo ayer de la organización como “terrorífica” se queda, cuanto menos, muy corta.

Más memoria, para los desprevenidos: desde el atentado a las torres gemelas del once de septiembre de 2001, el imperio acrecentó su represión desplegando todo su arsenal de guerra a lo largo del planeta, desembarcando en Irak, Irán, Palestina y, en Sudamérica, en Colombia. Aquí y allá invadió y estableció gobiernos a dedo sujetos a sus directrices, y asesinó a mansalva poblaciones civiles en busca de petróleo y otros recursos naturales. Hoy, con una crisis sistémica interna que como un dominó exportó a todo el mundo, gastó la millonada más escandalosa de la historia para salvar a sus empresas con la plata que robó a todos los países del mundo. Incluso a la propia cuba: convendría saber, a muchos otros amnésicos, que la pequeña Isla “en manos de la tiranía”, era una colonia del Imperio, donde sus señores blancos precursores del “Spanglish” traficaban negros y negras desde África para esclavizarlos en las zafras azucareras o prostituirlos como si fuesen una raza pre-humana. Para los más descocados o ignorantes: ese pueblo sometido se levantó, se organizó a partir de la doctrina marxista-leninista hace cincuenta años, y estableció hasta el día de hoy la dictadura del proletariado.  Esta experiencia fue el puntapié inicial para todas las revoluciones del tercer mundo: Vietnam, Chile, Argentina, Bolivia, Norcorea, la mayoría de ellas reducidas a fuerza de genocidios y NAPALM. Para los que todavía no recuerdan bien, deberían apagar el televisor y tal vez recuerden que un argentino, Ernesto Guevara, escribió un pequeño librito que se llama “el socialismo y el hombre en cuba”. Deberían leerlo. Deberían saber, aunque se admite que les cueste un poco más, que bajo el cielo de la tiranía, la isla mantiene el sistema de salud mas eficiente del planeta, la mortalidad infantil más baja del planeta, la contaminación ambiental mas baja del planeta, la educación mas libre y abierta del planeta, y que recibe, del resto del globo y por estas mismas razones, un repudio que se tradujo en 50 años de exclusión política y asilamiento económico. Cabe preguntarse entonces qué es una tiranía, cuales son los valores de una democracia, de que se trata someter a un pueblo. Dijo Fidel ayer: “Cuba no es enemiga de la paz, ni reacia al intercambio o la cooperación entre países de diferentes sistemas políticos, pero ha sido y será intransigente en la defensa de sus principios”. No es que se trate aquí de resaltar a cuba como la única y final posibilidad de humanidad, pues cuba sigue siendo un país pobre, con falta de libertades individuales, con varios signos de desgaste y traición a varios de sus principios revolucionarios; sino de resaltar una vez mas las dudas que surgen del análisis que gracias a dios se puede hacer cuando todavía sigue en pie una forma distinta de organizarse como país, otro sistema productivo, otro conjunto de relaciones humanas por fuera de la alienación a la mercancía y el consumo. Mas espíritu Cartesiano, entonces, para los reacios a la duda: ¿Qué autoridad moral tienen los países capitalistas para predicar los valores de sus democracias raquíticas, con sus sistemas de salud y educación privatizados para los mas favorecidos, con su hambre vergonzoso, sus niños muertos o entregados al paco y al robo, sus muros que separan a unos de otros aquí y allá, su destrucción sistemática del medio natural, sus guerras imperialistas y, a su vez, fustigar todo intento de mundo por fuera esa realidad exasperante?

Para finalizar, queda lugar para una ultima reflexión sobre el valor de cuba en este momento histórico. Caído el muro de Berlín, se divulgó sobre el sentido común aquella frase terminal escrita por un pseudo-intelectual a sueldo del departamento de defensa norteamericano: “el fin de la historia”. Es decir, el fin de la lucha de clases. El fin de los intentos por construir otros mundos diferentes. El triunfo final del capital por sobre la tierra. Fue una teoría pesimista para la humanidad, pero muy optimista para aquellos que la someten: podían irse a dormir tranquilos que estaba todo muy bien. Volveríamos a la Belle Époque. Si no hay mas historia, no hay más izquierda, no hay más contradicciones, ni lucha de los oprimidos por liberarse. Era una segunda revolución Francesa. Pero la realidad es a veces esquiva: hace más de 40 años que el capitalismo no puede superar la última de sus crisis cíclicas tras el estallido de fines de los 60s con el alza del precio del petróleo y la estrepitosa caída del modelo de producción Toyotista. Nuestros queridos explotadores lo han intentando, dedicándose a la especulación financiera y el agigantamiento de la deuda del tercer mundo, pero no han logrado encontrar un nuevo paradigma de producción con el que siempre han salido a respirar de sus crisis. En este panorama desalentador, el triunfo, parece, no fue total: ha quebrado, suponemos, la empresa más grande de la historia, la General Motors. Y no sólo eso: parece que la islita está empecinada con su autodeterminación de seguir construyendo un país para todos. El rebelde podría seguir dando malos ejemplos, refutando el sentido común, poniendo escollos en el camino, entusiasmando a las jóvenes generaciones de luchadores como una meca a alcanzar, como una última esperanza, un posible espejo, una negación espontánea y sincera de este modelo mezquino y aberrante de humanidad. Y en eso estamos. En crear dos, tres, muchas Cuba: muchas desobediencias, muchas esperanzas.

Octubre 10, 2008

Bajo el adoquín está la arena de la Playa

Lo cierto es que ésta es una historia necesitada de ser discutida y reflexionada de manera profunda como parte de la historia reciente latinoamericana. Una historia necesitada de que la situemos a partir de los distintos contextos con que venimos analizando los años 60. En términos geopolíticos mundiales, que nos dan una encrucijada de la modernidad capitalista. En términos latinoamericanos, donde surge rotundamente en el pensamiento de izquierda la Teoría de la Dependencia como gran paradigma económico y social que alimentaría las nuevas formas de la política. En términos de la propia izquierda a escala occidental, y en relación al burocratismo Stalinista con que había muerto la promesa comunista de la revolución de Octubre de 1917. En términos de la emergencia de los nuevos mundos culturales y los sujetos contestatarios, de la protesta, que alimentan y amplían las ideologías de lucha en el centro del sistema capitalista y en los países subdesarrollados de la periferia. En ese marco, la nueva izquierda latinoamericana es una generación que decidió comprometerse con una idea de cambio histórico -el pasaje del capitalismo al socialismo -que concluyese con ls injusticias, con las desigualdades sociales. Comprometerse con los pobres y olvidados del sistema. Generación política que se sintió ella misma, como generación, parte de ese mundo explotado. Que se sintió víctima. Víctima de una cultura con sus morales y modelos de consumo y ciego materialismo económico. Víctima de saberes universitarios que no cuestionaban dicha cultura, dicho orden de valores, donde todo terminaba siendo compraventa, mercancía, sobre todo los sujetos, el humano. Víctima de normas de vida represoras, falsas, aparentes en virtud, de autoritarismos que impedían formas genuinas de vida. Víctima de un sistema económico que condenaba a la miseria y a la exclusión a millones de personas en la tierra.
Pensar así, no sólo no está mal, sino que está muy bien. Pensar así es sentirse herederos de lo mejor del pensamiento moderno en su capacidad crítica y esperanzada de que el mundo puede ser mejor de lo que es. Pensar así es formar parte de una tradición de hombres políticos, filósofos, teóricos, científicos, poetas, escritores, hombres de diferentes cultos religiosos, que plantearon la irracionalidad del mundo, lo oscuro de la historia. Que pensaron en los olvidados, dolientes y víctimas de la historia, que pensaron en términos de solidaridad, de fraternidad, de redención de la criatura humana en la tierra. Pensar así es articularse con lo más digno, noble y ético que tuvo el mundo de las ideas modernas.

Casullo, Nicolás. “Rebelión política y cultural en los 60s”, en Itinerarios de la Modernidad. Eudeba, 1996. Gracias por todo, profesor.
Crítica Digital: Murió el ensayista Nicolás Casullo.
Caparrós: “ultimamente no estábamos de aceurdo..”

Septiembre 13, 2008

De colonatos y tragedias.

El más sangriento partido de fútbol del que se tiene noticia tuvo lugar en Chayanta, un poblado perdido en el altiplano boliviano. Patriotas cuidadosos de la imagen de este país -naturalmente blancos o, cuando mucho, Cholos- afirman que se trata de una exageración, y que este acontecimiento forma parte de una leyenda. Pero los indios, los mineros, los campesinos y los relatores de la historia de Bolivia -intelectuales y artistas del pueblo- creen ver todavía la esfera húmeda de sangre cumpliendo una etapa violenta de justicia social. ¡Rosca Jamushanl! gritaban los indios futbolistas. Y pateaban la bola.
La esfera sangrienta, desfigurada, era la cabeza de un Señor, un patrón.
1952. Todas las contradicciones de bolivia estallan en violencia y esperanza. Los mineros, los campesinos y los indos habían tomado el poder de hecho en el intento de llevar a Paz Estenssoro al gobierno: se armaron, lucharon contra las fuerzas del feudalismo. Victorias esporádicas de aquí y de allá les dieron la fuerza de la venganza, estallando en una alegría que jamás habían podido alcanzar desde que los españoles entraron en el alto perú. Los dueños de la tierra, los señores de los Pongos, hulleron espantados. Los que no pudieron escapar -como el dueño de la cabeza que servía de pelota de fútbol- fueron descuartizados en las tortuosas callejas de los poblados.
Los indios, que en plena mitad del siglo XX no podían tan siquiera hablar en su lengua nativa o conversar en presencia de los señores feudales descrubrieron de pronto en medio de la violencia de sustos, el sonido de su propia voz. Invadieron las casas, saquearon, vistieron la ropa que no había podido ser llevada por sus verdugos fugitivos, se atiborraron de aguardiente e hicieron una homérica fiesta en las calles vivando el fin de la Rosca. Era la libertad soñada, el final de la explotación inhumana, el sueño boliviano tanto tiempo acariciado y esfumado. Tantas veces ahogado en la sangre del pueblo.
La época de hechar los orines de los patrones había concluído…
En el interior de los enormes depósitos de los señores derrotados, los indios hallaron compotas y dulces de cuya existencia jamás habían oído hablar. Un indio boliviano moría sin haber probado un dulce y los más viejos ni siquiera habíon pensado que existiera algo que puede ser dulce. Ahora, allí en Chayanta o en Tarata, los indios habían libertado al pueblo, expulsado a los señores e invadido las moradas de los dueños. Vestían ropas nuevas: hombres completamente ebrios salían a la calle vestidos con ropa de mujer. Estaban dentro de las despensas y tenían ante la vista decenas de frascos multicolores con dulces en su interior.
La embriaguez de la chica fue puequeña ante la voluptuosidad despertada por aquellos dulces, y los indios se embadurnaron con ellos. Y mientras la partida de fútbol continuaba patenado rabiosamente la cabeza de un Señor en la plaza pública, mientras los indios embiriagados que jamás pudieron montar en una mula -porque los señores no lo permitían para no lastimar el lomo de las bestias -ahora se subían sobre las mulas y centenares gritaban en Quechua, la lengua prohibida que era la del 85% del pueblo; mientras en las
chicherías, se cantaba con voces desentonadas, mientras sucidedía todo esto, como una tempestad inesperada en la historia de Bolivia, algunas decenas de indios descubrían los frascos de compotas y ducles. La notitica se expandió.
Corrieron todos a los dulces. Los que pudieron comer, comieron. Y de repente salían corriendo, retorciéndose, gritando, cayendo muertos. Los señores, los patrones, habían hecho una última venganza: los ducles envenenados mataban a los revolucionarios.

Julio José Chiavenato, en “La Guerra del petróleo”, editorial Historia y pensamiento Latinoamericano, 2005.

Mascare de Campesinos en Bolivia; Estado de sitio en Pando y huída de su gobernador al Brasil.

Septiembre 6, 2008

Tijeretazos a la pelada de Sarmiento.

Perpendicularmente al estado de las cosas -la consternación generalizada por el impacto que produjo el anuncio por parte del Gobierno de la cancelación de la deuda con el club de París, el escándalo público del narcotráfico de efedrina y la aprobación, por parte del congreso nacional, de la estatización de Aerolíneas – se sucedieron durante esta semana, escalonadamente, diversas medidas de fuerza por parte de estudiantes y profesores secundarios y universitarios a lo largo de todo el país, que pusieron en evidencia la real y profunda crisis de la educación argentina, pero que también, y fundamentalmente, desnudaron aquello que barra a ese mismo estado de las cosas: el padecimiento y la resistencia, y la falta de Estado o, en todo caso, la presencia misma del Estado como principal garante de la imposibilidad.
Billete de cero pesos, "un vuelto" para los docentes.

Billete de cero pesos, "un vuelto" para los docentes.

Porque no hay financiamiento estatal que valga. Podemos destinar no seis puntos del Producto Bruto, podemos destinar diez, pero si no hay capacitación y formación docente, si los alumnos no estudian, si la familia no se hace cargo, en fin si todos no trabajamos y nos esforzamos y cooperamos en lograr el bien común, va a ser muy difícil no solamente lograr una mejor calidad de educación sino también seguramente un mejor país. Y a eso los convoco a todos, a los padres, a los alumnos, a los docentes, a una escuela pública diferente.” Así decía, con todas las del honor, la presidenta Cristina Kirchner en lo que fue el pasaje más aplaudido de su discurso de asunción en diciembre del año pasado, en el que aseguraba que tanto ella como su marido eran un producto hecho y derecho de la educación pública nacional. Hijos de trabajadores que llegan a presidentes comiendo de la mano del Estado. Sin embargo, a ocho meses, de las palabras a los hechos, son los propios docentes y alumnos los que han decidido dejar de trabajar y de estudiar como medida de fuerza ante un Estado que, tal como entre líneas lo anunciaba la presidenta, decidió no subir un solo céntimo del magro presupuesto nacional de Educación -porque la responsabilidad y el esfuerzo, alegaba, no le corresponde al Estado. Aún con un muerto en una represión -Carlos Fuentealba – los docentes primarios y secundarios paran al menos una vez por año desde hace dos, reclamando mejores salarios (salarios que equivalgan, al menos, a la canasta familiar que dibuja el INDEC), y lo mismo hacen, tres o cuatro veces al año, los docentes universitarios de todo el país por reivindicaciones laborales aún más elementales como una jubilación digna, nuevos concursos para acceder a cargos, y el cobro de salario por parte de los miles de ad-honrem y subcontratados. La respuesta con la que suelen chocar ante la burocracia Estatal -sea municipal, provincial o Nacional -tal como la que esgrimió Mauricio Macri hace unos días, es siempre la misma: “no hay plata”. Curioso, al menos: ¿será que para el gobierno “nacional y popular” pesa más el lobby de los sectores financieros nacionales e internacionales -como quedó en claro tras el pago al contado de más de 6.700 millones de dólares a los sectores financieros de Europa, Estados Unidos, Japón y China -que el propio reclamo de los docentes?
A esta lucha histórica se le ha sumado un agregado nuevo: los estudiantes. En primer lugar, los secundarios de capital federal, que han visto recortado el presupuesto para becas y viandas y han tomado la semana pasada un total de 15 escuelas, y vuelto a marchar este miércoles al ministerio de Educación mientras los propios docentes de esa ciudad paraban en reclamo de aumentos salariales con un acatamiento casi total. Los universitarios, por su parte -que desde el martes llevan tomadas las sedes de las facultades de Sociales, Filosofía y Letras, e Ingeniería en reclamo de un mayor presupuesto y condiciones dignas de cursada -, se sumaron a los docentes -que se encuentran en las jornadas de paro más fuertes de los últimos años -en una marcha al propio ministerio el mismo día miércoles, aunque unas horas después.

 “Esto no es un Pijama Party”: Colegios tomados, marchas y docentes en paro.

Alumnos secundarios en lucha, el miércoles en el ministerio de educación

Alumnos secundarios en lucha, el miércoles en el ministerio de educación

Así se expresó, consultado por Clarín, el ministro de educación de la capital, Mariano Narodowski, ante la toma de 15 colegios secundarios que tuvieron lugar durante toda la semana pasada. “Me da pena como educador esta situación cultural, que los alumnos se crean que tomar la escuela es un chiste” declaró muy afectado. Una semana después, era bruscamente interpelado en la legislatura porteña por los propios padres de los alumnos, docentes, y dirigentes de la oposición, ante quienes tuvo que sostener la medida de reducir en un 63% las becas asignadas durante el año pasado, que son la base del sustento económico diario del estudio de los adolescentes de la ciudad.
Los colegios tomados fueron en principio diez, y el número fue en aumento con el correr de los días hasta ser 15 hacia el sábado pasado. Los primeros y mas fervientes en su posición fueron el Mariano Moreno, Mariano Acosta y Nicolás Avellaneda,  y la lista la completaron  el los normales 1 y 5, y los colegios Esnaola, Fernando Fader, Julio Cortazar, Cerámica Uno, Claudia Falcone, Manuel Belgrano, el Liceo 3 y el Instituto de Lenguas Vivas. Marcharon el pasado viernes desde el palacio de la calle Pizzurno hacia la legislatura porteña, y volvieron a hacerlo este miércoles, en sintonía con el paro docente. “Estamos acá marchando por la misma razón por la que tomamos el colegio el lunes hasta el sábado: por aumento de presupuesto y que se den todas las becas que se solicitaron” -dice Nelson, del Normal Nº5 de Barracas. Y agrega, “Nosotros solicitamos en total este año unas 269 becas y nos otorgaron sólo 75″. De un total de 59.000 becas que se otorgaron el año pasado, sólo recibieron su beca para esta segunda parte del año unos 22.000 alumnos. “Hasta el año pasado yo tenía la beca, y este año la perdí -confesa Nelson. “Es necesaria para comprar libros, útiles, y sobre todo para viajar; algunos hasta llegan a abandonar por falta de becas.” El gobierno, a través del propio Narodowski, salió a dar una explicación: no todos tienen la verdadera “necesidad” de acceder a las becas, que según su punto de vista “generan clientelismo”. De modo que se acortó drásticamente la cantidad de las mismas, que rondaban los 250 pesos por alumno, y al resto se le aumentó a 600 y a otros, los menos, a 800 pesos. Sin embargo, en los colegios de los barrios más necesitados como Villa Lugano el recorte fue indiscriminado y, por otro lado, se violó un artículo de la ley de educación que establece como obligatoria la asignación de un 100% de becas para los alumnos de colegios de reinserción, también afectados por la medida en más de un 50%.

Al menos eso creen los estudiantes.

Al menos eso creen los estudiantes.

Ante la medida de fuerza tomada por los chicos, las reacciones fueron en general muy diversas. La primera medida optada por el gobierno fue la suspensión de las clases en todos los niveles además del secundario, es decir en primario y Jardín, ante lo cual los padres reaccionaron violentamente contra los alumnos. Sin embargo, el espíritu de las tomas era muy diferente, según explica Juan, del centro de estudiantes del Mariano Acosta: “la idea de la toma fue garantizar primero que los docentes firmen el libro de presentismo y luego mantener la toma haciendo asambleas y debate discutiendo como expandir la lucha al resto de los colegios”. Por su parte, mientras que en algunos casos lo  docentes y autoridades acompañaron el reclamo -como en el propio Mariano Acosta, donde además se sumó el profesorado – en otros se mostraron duramente en contra de los alumnos y llegaron a prohibir la toma, como es el caso del Bachiller Urquiza del barrio de Flores. “No pudimos tomar el colegio” -advierte Mabel, del centro de estudiantes. “Estábamos en asamblea la semana pasada para ver que hacíamos, si tomábamos el colegio o no, cuando vino la rectora enojadísima diciendo que eso no estaba permitido, que estaba fuera de reglamento, y llamó a todos los profesores y les prohibió seguir dando clases, y luego nos echaron.”
Por otro lado, los docentes realizaron un paro que afectó a todos los colegios de capital, incluso los privados. El reclamo es un aumento salarial. En declaraciones a la agencia ACTA, Francisco Nenna, denunció “la mentira del argumento de que no hay fondos que esgrime el gobierno de Macri. Hay 1.523 millones de pesos más recaudados en concepto de ABL, Ingresos Brutos y Patentes que el Ejecutivo pretende que la Legislatura apruebe como ampliación del Presupuesto 2008″ ante la respuesta Macrista -que por ahora parece ser la única -respecto de que “no hay fondos” para aumentar los salarios.

 

Marcha de alumnos secundarios al ministerio de Educación de La Nación

Marcha de alumnos secundarios al ministerio de Educación de La Nación

“No me Vigas mentiras”: Facultades tomadas, marchas y docentes en paro.

Columna de la Fadu en la marcha que juntó a más de 3.000 alumnos y docentes, el miércoles por la noche al palacio Pizzurno.

Columna de la Fadu en la marcha que juntó a más de 3.000 alumnos y docentes, el miércoles por la noche al palacio Pizzurno.

Fue el pasado Jueves, y se salvó de milagro: María (o Lucía, o Jorge, o Damián, o Cecilia, o Santiago, etc.) salía del baño del cuarto piso de una de las tres sedes -la más antigua, la más precaria -de la facultad de Ciencias Sociales, situada en Marcelo T. de Alvear al 2.200, cuando una contundente viga de metal, que hacía las veces de “marco en L” de la puerta de uno de los reservados, se le vino encima junto con el revoque y casi le rompe la cabeza. Luego de que los alumnos hicieran público lo sucedido, el asunto no tardó en ser tildado, por el decano de la facultad Federico Schuster, como un accidente menor y aislado. Y realmente lo hubiera sido si, en tal caso, los mismos estudiantes de esa misma facultad no hubieran denunciado, a mediados de Julio -con una toma de la facultad incluida -la situación insostenible, casi inhóspita, de cursada en un edificio con riesgo de derrumbe, que no tiene salida de emergencia ni plan de evacuación, que carece de calefacción y en la cual no entran, en las aulas, la totalidad de los estudiantes, que tienen que tomar apuntes en el piso o en los pasillos. Aquella vez, en Julio, la decisión de la toma surgió luego de un corte de luz que dejó completamente a oscuras a la facultad entera, semanas después de la caída en picada de un ventilador que, nuevamente por la acción milagrosa y confabulada del azar, cayó sobre un banco que carecía sobre sí, en ese preciso momento, de la humanidad de un alumno, lo cual lo hizo otra vez un “accidente menor”. Lo hubiera sido también si no se hubieran desprendido pedazos de una escalera en el otro edifico -el de parque centenario, detrás del Hospital Naval, que funciona en una ex fábrica -ni se hubiera producido tampoco un principio de incendio en la instalación eléctrica. Y así.
Estas graves denuncias, desoídas sistemáticamente por las autoridades, hacen mella en el reclamo más contundente e histórico de los estudiantes de la Facultad de Sociales, que es la construcción de un edifico único de cursada, ya que desde hace varios años que los mismos -caso único de todas las facultades -están desperdigados en tres sedes, la ya mencionada de barrio norte, otra en parque Centenario y una última en el barrio de Constitución (más otras dos subsedes menores). “Desde el año 1998 que venimos reclamando por el edificio único” se queja Andrés, estudiante de Sociología y delegado de prensa del centro de estudiantes “porque los que tenemos todavía se caen a pedazos, esto es un Cromagñón pendiendo de un hilo”. Y agrega “en el 2002 tomamos el rectorado 45 días para que las autoridades se comprometieran a comprar un terreno en constitución, en el cual se construiría el edificio único que venimos reclamando históricamente para las cinco carreras de Ciencias Sociales. Después de esa toma de 45 días se compró el terreno y se comenzó a construir. Pero hoy, seis años después, no sólo que no tenemos el edificio, sino que las obras que comenzaron están paradas hace un año y medio y sólo se cursa allí una de las cinco carreras”.

Universitarios en asamblea, el miércoles en la sede Ramos Mejia de la Facultad de Ciencias Sociales

Universitarios en asamblea, el miércoles en la sede Ramos Mejía de la Facultad de Ciencias Sociales

Así, tras la noticia de la Viga caída en cuestión, el martes, a altas horas de la noche, y en simultaneidad con el inminente paro docente, las tres sedes de Sociales se encontraban tomadas. Además de las tomas, los alumnos que cursan en la sede de Parque Centenario cortaron Corrientes a la altura de Medrano y lo propio hicieron los estudiantes de la sede de Marcelo T. de Alver, que cortaron Córdoba y Callao generando un caos de tránsito.
Pero las tomas no se limitaron a Sociales, sino que se hicieron extensivas a la facultad de Filosofía y Letras -cuyos estudiantes cortaron Acoyte y Rivadavia -, Arquitectura, y Diseño e Ingeniería. Todos juntos, unidos a los docentes agremiados en AGD en Conadu Histórica y al que se le sumó la Fuba, marcharon a Plaza Hussey frente al ministerio de educación el miércoles alrededor de las 19hs. Allí realizaron un escrache a las autoridades correspondientes para luego marchar a la rectoría de la UBA.
El reclamo docente se basa en tres reivindicaciones salariales: 85% móvil de Jubilación, actualización de los salarios al incremento del costo de vida con el respectivo pago de lo adeudado desde el mes de Julio, y que se regularice la situación de los miles de ad-honorem y sub-rentados. “En ingeniería, somos 3.400 docentes de los cuales 1.200 son ad-honorem, otros 1.200 son sub-rentados y mil están en condición regular con sueldos completamente ridículos, no mayores a 1.400 pesos, que es el sueldo de un titular de cátedra” -explica Santiago, docente sub-rentado desde hace siete años de la carrera de Ingeniería. “Yo tengo siete años de experiencia docente y cobro como ayudante de segunda, que es un cargo establecido para un alumno-docente. Cobro más por antigüedad que por el puesto en sí. Y lo peor es que no se abren concursos para que yo pueda concursar y acceder a un puesto de docente común” -se indigna. “De modo que nos hemos adherido al paro y en asamblea en conjunto con los estudiantes se ha decidido la toma de la facultad y la marcha de hoy”. La medida de fuerza implementada, el paro escalonado de 48, 72 y 96 horas (estas últimas sin presencia), se lleva adelante con un acatamiento total, tal como aclara el comunicado de prensa del gremio, en las Universidades de Buenos Aires, Catamarca, Centro, Comahue, Cuyo, IUNA, Jujuy, La Pampa, La Patagonia Austral, La Patagonia San Juan Bosco, La Rioja, Litoral, Luján, Misiones, Nordeste, Quilmes, Salta, San Juan, Sur y Tucumán.
Por su parte, los estudiantes de medicina, han marchado también al propio ministerio en rechazo a una medida implementada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que, en pos de incrementar las plazas para las Universidades privadas tras un acuerdo económico, redujo el cupo de las prácticas en hospitales públicos para los propios estudiantes de la facultad del Estado.

Tijeretazos al presupuesto, por la facultad de Ingenieria y diseño.

Tijeretazos al presupuesto, por la facultad de Ingeniería y diseño.

Visto y considerando.
Nula ha sido, de parte de las autoridades, no sólo la respuesta, sino también, el compromiso, la intencionalidad, la preocupación. En fin: sus respectivas responsabilidades como funcionarios -ni hablar de pasión, ni hablar de vocación – que parecen reducidas a acatar órdenes, a repetir mandatos. Juan Carlos Tedesco, el actual ministro de educación, como figura pública, es un fantasma sin voz ni cuerpo. No ha sido capaz de dar una explicación, de emitir un voto, de apoyo o siquiera de repudio, a lo sucedido durante esta semana. Pareciera que el asunto, lejos de tocarlo, estuviese fuera de su órbita. Que estén en paro y movilización permanente los docentes de la provincia de Buenos Aires, que hagan lo propio los de la ciudad en conjunto con los alumnos -bastardeados y demonizados por los medios de comunicación-, y que todas las universidades públicas del país estén en una crisis crónica, tomadas, con paros docentes, desprendimientos de techos de las sedes, accidentes casi fatales, movilizaciones, más de tres en el trasncurso de sólo dos días, frente al palacio que él mismo preside -al menos en los papeles -le parece tan buen programa televisivo como una bunea película, un discruso de la presidenta o un partido de la selección. Ese es el verdadero estado de las cosas, desnudo,  la herida por donde se filtra la realidad: la ausencia de respuesta como garantía de la imposibilidad. Hay 6.7000 millones de dólares Cash para el Club de París, pero no hay siquiera un discurso, una aparición mediática o un comunicado hacia la población de un país en el que sus hijos y sus educadores se manifiestan en conjunto. Funcionarios -ministro de educacion, decano de facultad, rector de universidad, presidente de la nación, tenga el nombre que fuere – no son el Estado, ya no lo representan, porque ya no pueden hacerlo; el Estado es y será, en tal caso, la nada, el presupuesto cero, el docente pobre, la facultad expulsiva, el alumno sin beca, la voz muda.

ENLACES:

Blog de AGD en Conadu Histórica, gremio de los docentes universitarios

Edificio Unico Ya! – Blog de los estudiantes de sociales sobre la toma

Pronto mejores y más fotos y videos sobre las marchas y las tomas.

Agosto 29, 2008

Viejos adjetivos.

El pájaro loco

"El pájaro loco"

“Mañana, uno de nosotros puede despertarse, tocar un botón y estallar la guerra. El mundo, tal como es, no nos gusta a los jóvenes. Nos lo dieron servido en un plato que no encargamos. No podemos modificarlo; deberíamos sólo modificarnos a nosotros mismos, integrarnos. No hemos elegido la vida que hacemos; por eso cantamos, pensamos en un mañana mejor”. Este moderno Mesías tiene 25 años. Hace seis cambió su verdadero nombre, Robert Zimmerman, por el de Bob Dylan, en homenaje al poeta maldito Dylan Thomas; desde entonces, comenzó su cruzada contra el orden establecido en un mundo que desprecia. Antes, ese hijo único de un farmacéutico oscuro de Minnesota, se había escapado siete veces de su casa. Querían hacer de él un médico. Pero él prefirió ser músico y poeta.
¿Qué ven en él las nuevas generaciones que, sin votar, lo consideran unánimemente el líder máximo? Su figura -un metro cincuenta centímetros enfundados en estrechos pantalones pegados al cuerpo, botas con tacones de cinco centímetros, copiosa cabellera enrulada enmarcando un rostro pálido, enfermizo, y una voz que suena como un violín destemplado -no es, ciertamente, agradable. Nunca aprendió a tocar el piano, las guitarra ni la armónica, pero es admirable su empeño en sacar sonidos de los tres instrumentos. “Lo que importa son las palabras”, dice él. Y tiene razón. Tantas carencias no le impiden ser el más talentoso compositor de música popular de la década. El juicio lo suscriben, sin dudar, Joan Báez, Pete Seeger, Peter, Paul & Mary, Judy Collins y Los Beatles.
El disco contiene diez temas compuestos e interpretados por él mismo, algunos tan famosos como
Blowin in the wind o Mr. Tambourine Man, Su música, como toda su persona, no admite concesiones. Prohíbe, también, la indiferencia. El oyente, desarmado, no tiene alternativas: o atesora el álbum en un rincón de su discoteca, o lo tira por la ventana”.

Texto aparecido en la edición Nº222 del 28 de Marzo de 1967 del semanario “Primera Plana” bajo e título “El Pájaro loco” (pág. 65), a propósito de la publicación del primer disco de Bob Dylan en argentina, el compilado de grandes éxitos llamado “EL TROVADOR DE NUESTRO TIEMPO: BOB DYLAN”.

Agosto 27, 2008

La lenta agonía del Teatro Colón.

El teatro Colón, cerrado al público desde el año 2006, pronto a ser terciarizado.

El teatro Colón, cerrado al público desde el año 2006, pronto a ser terciarizado.

El pasado Jueves 14 de agosto, en la agenda del Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, aparecían remarcados con resaltador amarillo -y quizás, con garabatitos y caritas de felicidad dibujadas en los márgenes -el tan ansiado y por fin a concretarse encuentro para la foto con la nueva figura política chacarero/mediática Alfredo de Ángeli, la presentación en público de un acuerdo con Walt Disney Company Argentina que le permitirá emplear la imagen de WALL•E en una campaña infantil, y la inauguración de un parque junto a la estación de tren de Villa Pueyrredón. No le quedó tiempo, por supuesto, para recibir a los trabajadores del Teatro Colón, que alrededor de las cinco y media de la tarde realizaban una radio abierta frente a la Jefatura de Gobierno, donde dieron a conocer su posición frente a la posible futura ley de “autarquía” del Teatro, redactada e impulsada desde el ejecutivo y con miras a ser sancionada por la legislatura el próximo Jueves 4 de septiembre. Tal vez hizo bien: no hubiera sido recibido tan cordialmente como en sus anteriores citas, ya que dicha ley, de ser finalmente sancionada, dejará en la calle a varios de aquellos trabajadores que allí se manifestaban. Y que mañana, a partir de las 15.30 hs y en el mismo lugar, volverán a hacerlo.
La iniciativa oficial, resistida por los trabajadores del propio teatro y variadas personalidades de la cultura, viene a coronar varios años de políticas de abandono y deterioro del patrimonio cultural que el Colón representa, y que lo llevaron al cierre definitivo a finales del año 2006, con la consecuente cancelación de todas sus actividades artísticas, la renuncia de los directores de la Orquesta y del Ballet, la pérdida del habitual lugar de ensayo de los músicos y la suspensión de más de 1.200 puestos de trabajo. Aprovechando este cuadro de situación, con el Teatro parado y el casi total desinterés social sobre el tema, el macrismo tiene entre sus manos un proyecto que, bajo el ambiguo título de “Autarquía del Teatro Colón”, pretende “modificar radicalmente la estructura del teatro, transformándolo en una entidad cultural imprevisible y reduciendo la planta de personal lo más profundamente posible, para que termine funcionando como sala de alquiler y/o como un teatro que sea atractivo para la contratación de terceros y la inversión privada” tal como explicó, entrevistado por Felices Pascuas, Máximo Parpagnoli, fotógrafo del teatro desde el año 1984. Que sentencia: “la autarquía que se quiere implementar a través de esta ley no significa otra cosa que la liberación de las trabas burocráticas y administrativas para el control directo por parte del ejecutivo de las contrataciones y los trabajadores.”

-¿Qué significa la autarquía en términos concretos?
- Allí está la gran contradicción, porque lo primero que establece la ley su funcionamiento “dentro de la órbita del ministerio de cultura”. En realidad favorece el concepto, se podría decir, de terciarización inversa. A todo el texto lo recorre una ambigüedad que la hace una ley perversa. 

Dónde está la trampa.
Son tres los ejes principales del que por ahora es el proyecto 2868-07 para transformar a la institución en el “Ente Autárquico Teatro Colón”, promovido por el actual ministro de cultura -ex miembro del séquito “sushi” de Antonito De la Rúa, Héctor Lombardi- y que suscitaron la reacción de los trabajadores.
El primero, fundamental, tiene que ver con las actividades adjudicadas al Teatro en el artículo 3 de la ley, en especial en el inciso cinco, que deja abierta la posibilidad -antes inexistente -de que las mismas sean contratadas por terceros, sin establecer, en ningún momento, en qué media ni bajo que condiciones. Parpagnoli aclara: “la trampa está en que es un eufemismo: no es que vaya a pasar a manos, directamente, de terceros, o se vaya a terciarizar alguna de las actividades propias del teatro, sino que el teatro en sí va a pasar a prestar servicios a terceros sin ningún tipo de discriminación o control.”
El segundo punto central, estipulado en los artículos 5, 6, 7 y 8 de la ley, establecen el nombramiento -a cargo del Jefe de Gobierno- y las atribuciones tanto del Director general y como de su directorio, entre las cuales se encuentran elegir discrecionalmente, cada cuatro años -y cada ocho si es reelegido -las dotaciones de personal, los planteles artísticos, las estructuras y finalmente modificar los reglamentos de trabajo. “Eso nos parece realmente un atropello, y verdaderamente una locura como sistema de funcionamiento institucional, porque transforma al teatro en algo totalmente imprevisible. Si cada cuatro años, por el capricho del directorio, vamos a cambiar el sistema de trabajo y del funcionamiento interno, no va a ser posible establecer una normalidad que permita eficiencia y calidad” -explica el fotógrafo. “Por otro lado -agrega -esos mismos directores están nombrados a dedo por el sistema político, porque no son funcionarios de carrera, y a ninguno se le exige ni siquiera tener antecedentes en la gestión cultural.” Vale aclarar que el actual director del teatro, Martín Boschet, es especialista en marketing y, según una reciente investigación de Página/12, recibe un sueldo de $12.500.
Finalmente, el capítulo tercero, que establece el régimen laboral, de contratación, presupuestario y económico financiero, es realmente el capítulo de la discordia, ya que deja, ni más ni menos, sin contrato a más de 700 trabajadores. “Los cuerpos estables de trabajadores no estamos nombrados en la ley -explica el fotógrafo. Estamos mencionados de forma bastante breve y malintencionada. Porque si bien aclara que se va a respetar la antigüedad y la continuidad del salario tal como estaba, sólo se hará para aquellos que, al momento de la sanción de la ley, pertenezcan a la planta permanente. Y como dentro de la planta hace bastante que no hay concursos, la mayoría de los trabajadores no somos ´permanentes`, sino contratados. Si se sanciona la ley, esos contratados volarán, porque no son ´estables`. Los que no son planta permanente, se quedarán sin trabajo”.

Pasillos adentro.
El proyecto que posiblemente se apruebe el próximo jueves lleva varios meses de discusión, de la cual los trabajares estuvieron absolutamente aislados. El mismo cuenta con el total aval del bloque oficialista, y el apoyo tibio pero concreto de la Coalición cívica y del Kirchnerismo de la ciudad, encolumnado detrás del ex Jefe de gabinete Aníbal Fernández. Hasta ahora, la única que se manifestó en contra fue Patricia Walsh. El oficialismo, buscando acelerar la aprobación de espaldas a los trabajadores, hizo público como un “acuerdo con los trabajadores del teatro colón” lo que en realidad era un arreglo pasillos adentro con dos o tres delegados del gremio minoritario Sutecba, cuando la absoluta mayoría de los mismos están representados en ATE. “Todo se maneja por vericuetos en la legislatura -revela Parpagnoli. Si hubieran querido realmente lograr un acuerdo, hubieran propuesto una asamblea general donde debatir el proyecto con la mayoría de los trabajadores en una discusión plena, o en tal caso hacer una audiencia pública.” Y añade: “si quieren plantear un cambio institucional, abramos el teatro, pongámoslo a producir con la gente adentro, que es lo primero que es necesario. Porque sino, ¿cual va a ser el parámetro para medir que la autarquía funciona bien si el teatro está cerrado y sin actividad?”

 “La situación del teatro es un desastre”
El teatro está cerrado hace casi dos años. A fines del año 2006 se paralizaron definitivamente, inconclusas, las obras del llamado “Master Plan” que iban a remodelar y modernizar la estructura edilicia de la Institución. A partir de allí, los cuerpos estables fueron desperdigados por diversos teatros y centros culturales de la ciudad, la orquesta y el ballet carecen de un lugar en condiciones para ensayar, y la temporada de espectáculos líricos ha venido cuesta abajo. Los músicos denuncian, por su parte, que el estado dejó de cubrir los seguros de los instrumentos. A lo que se agrega la renuncia, reciente, de Carlos Vea y Guido Benedetti, directores de la orquesta y del ballet, respectivamente. “La situación del teatro es un desastre, los arquitectos se mandaron bastantes cagadas” – señala nuestro entrevistado. “Además, la temporada artística viene siendo radicalmente magra”.

-¿Cómo se llegó a esta situación?
- Las distintas gestiones han provocado este proceso que termina en master Plan y cierre. Pero esto no es nuevo, viene desde hace tiempo atrás. La idea del teatro productor de fondos y finanzas comenzó en el año 1987 con la gestión de Ricardo Svizzer, que fue el primer director que implementó esta visión del teatro como algo privado, que además lo llevó a ser algo privativo. Esto ha provocado, a lo largo de los años, un divorcio cada vez más pronunciado del teatro con la sociedad, haciéndolo más expulsivo, más elitista. A medida de que el teatro se separa de la gente, le deja de importar. Le preguntás a un tachero y te dice: “que lo vendan”. Eso lleva a un descuido inevitable que tiene que ver con el propio desinterés del pueblo en su teatro.
- Después vino el Masterplan.
- Exacto. Que es un engendro que empezó con la parte que le tocaba al Colón de los destinos de un crédito de 500 millones de pesos/dólares que le otorgó el Bid a la ciudad durante el gobierno de De la Rúa. De esos 500 millones, 32 millones estaban destinados a la puesta en valor del teatro. Pero fue un crédito mal parido, que fue trabado por Menem, y que luego De la Rúa volvió a destrabar una vez que fue presidente. Eso fue el comienzo. Las obras empezaron muy de a poco. Después, Telerman, cuando se hace de la secretaría de cultura, ve la posibilidad de hacerlo mucho más grande y allí el master plan toma su mayoría de edad. Y cuando éste fue jefe de gobierno, desarrollaron esta especie de Mega Obra. La obra fuerte, gruesa, recién empezó en Marzo de 2006. La idea era refaccionarlo todo. Y a poco de empezar, comenzaron los problemas producto de la campaña de Telerman para jefe de gobierno, se ve que necesitaba la plata. Y ahí se fue todo al demonio.
- ¿Cómo debería ser una política cultural seria con respecto al teatro Colón?
- Primero que nada resolver los problemas urgentes dentro de la institución, y luego llamar a concurso para barajar y dar de nuevo. El teatro, como política cultural, debería ganar nuevo público de manera urgente. Si bien estaría bien mantener el sistema de abonos, se debería ofrecer la misma cantidad de funciones abiertas al público, con el mismo elenco. Debería haber también muchísimas más presencia de programas, tendrían que instalarse nuevamente las funciones infantiles que se hacían los fines de semana, obras favorezcan la introducción de los más chicos a la lírica. Se debería fomentar también el intercambio de músicos y de técnicos con otros países del mundo.
- Por último, ¿con qué Teatro soñas?
- Y… con un teatro integrador, preocupado por formar nuevos aristas, nuevos técnicos, nuevo público. El modelo que los trabajadores queremos para el teatro es el modelo del Mariinsky de San Petesburgo. Cuando Rusia blanquea su gran crisis, post caída del muro de Berlín, sostener el teatro para ellos representaba una erogación de 25 millones de dólares, un lujo que se daban en otras épocas. Pero el pueblo Ruso apoyó porque sí tenían un acceso irrestricto a su Teatro, iba a ver la ópera por monedas. Esta fue la política que el Colón debería haber implementado y no lo hizo. Yo creo que la tuvo en las décadas de Oro del teatro, que fue en los años 50 y 60s cuando el teatro tenía una producción importantísima y de gran calidad y por el cual circulaba mucha gente. Esto aparte producía el hecho de que el teatro fuera el más emblemático y representativo y la gente sentía como llamada a cuidarlo. Yo creo que sí es una institución que se debería preservar.

Por Matías Ferrari

ENLACES:

Clarín: “Un plan ambicioso”

El poryecto de ley

Agosto 23, 2008

Los rebeldes nunca son atrapados.

Los prófugos de rawson recapturados en el aeropuerto de Trelew, todavia vestidos y en filita.

Los prófugos de rawson recapturados en el aeropuerto de Trelew, todavía vestidos y en filita.

Hoy se cumple un nuevo aniversario, el número 36, de la masacre de Trelew, acontecida el 22 de Agosto de 1972. Ese día, la nefasta dictadura del nefasto dictador Agustín Lanusse, tomaba la nefasta decisión de masacrar a los diecinueve presos políticos recapturados cinco días antes en el aeropuerto nacional de Trelew, tras un fallido intento de fuga que puso en ridículo a su gobierno -y que le dio su estocada final. La decisión le surgió, al abominable dictador, luego de un acceso de ira y, también, de vergüenza: otros seis fugados, entre los que se encontraba Mario santucho, lo habían hecho con éxito y ya pisaban suelo Chileno y llegarían días más tarde su meca Cubana. ¿Dónde debía meterse ahora el dictador que, contratado por las élites oligárquicas nacionales y los agentes de asuntos externos de la CÍA, dejaba escapar a una oleada de “subversivos” que fueron a parar primero al Chile de Salvador Allende y luego a la Cuba de Fidel Castro? ¿Cómo iba a mantener su trabajo, y sus jefes sociales la calma, si no se daba un ejemplo conciso de “cómo debían eran las cosas”? Sus súbditos, Jorge Ceretti -jefe del IV cuerpo del ejército -, el Capitán de corbeta Luis Sosa y el teniente de fragata Roberto Bravo, cumplieron con las órdenes siniestras del Jefe siniestro: hicieron salir de sus celdas de la base Almirante Zar, donde estaban entonces detenidos, y asesinaron a Clarisa Lea Place, Susana Lesgart, María Angélica Sabelli, Ana María Villarreal de Santucho, Carlos Astudillo, Pedro Bonnet, Eduardo Capello, Alberto Del Rey, Mario Emilio Delfino, Alfredo Khon, José Ricardo Mena, Mariano Pujadas, Humberto Suárez, Miguel Angel Polti, Humberto Toschi y Alejandro Ulloa; y dejaron malheridos de muerte a los tres milagrosos sobrevivientes: María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y René Haidar (desaparecidos luego por la dictadura que comenzara en 1976).

La fuga se venía cocinando desde hacía meses en las inquietas cabezas de aquellos jóvenes revolucionarios, presos políticos de una dictadura que ya tenía seis años de vigencia y a la que le quedaban unos pocos meses más de vida gracias, en gran medida, a la lucha de esos mismos jóvenes insubordinados y eternos qué hacían tanto quilombo desafiando al régimen, gritándole en la cara su peronismo -proscrito -o su socialismo -prohibido -. En un principio habían pensado en cavar un túnel, pero a mitad del camino subterráneo ya trazado, vieron que la cosa no era viable y decicideron entonces apostar por tomar el penal desde adentro y esperar a la ayuda de los compañeros de afuera, ya avisados y a la espera. El plan demoró meses, entre intensas discusiones acerca de que era conveniente y qué no, sigilosas especulaciones y emociones contenidas, y un soborno final al encargado del penal. De modo que, en las horas previas al esperado momento de la fuga, todos tenían la mirada aceleradísima y los ojos en cualquier lado, los músculos tiesos, el pulso tembleque, y por supuesto, el estómago clausurado. El mito cuenta que, quizás en un involuntario chiste de la historia acerca de lo que pasaría después, esa noche, los próximos a fugarse se negaron a comer lo que para cualquier preso que lleva meses encerrado es el manjar más soñado: en el penal inviolable de la ciudad perdida del sur, los guardiacárceles, muy porfiados, convidaron con un asadito.
La susodicha cárcel no era otra que el famoso e inexpugnable penal de Rawson de la provincia de Chubut, y entre sus ilustres presos se encontraban nenes como Mario Santucho y Agustín Tosco, entre otros militantes y dirigentes de organizaciones como FAR, Montoneros y el ERP. La lista de los posibles fugados ascendía a 110, y seguía un orden de prioridades según la importancia e incidencia política de cada uno de ellos: Mario Santucho era el primero en la lista. Por su parte, Agustín Tosco se autoexcluyó de la escapada, explicando que a él lo tenía que liberar el propio pueblo y no una fuga, a la cual apoyó de todas formas y ayudó a consumarse al contener, utilizando su gran influencia, a los presos comunes deseosos de colarse en una meneada que no los incluía.
Su última cena en calidad de presos fue en la tardenoche del 15 de Agosto de 1972, alrededor de las seis de la tarde (en el sur suele anochecer muy temprano, sobre todo en invierno). El plan estaba constituido por dos etapas, una que se desarrollaría dentro y otra fuera de la cárcel: la primera consistía tomar el penal desde adentro, alrededor de las 18:30, ayudados por unas pocas armas caseras construidas al calor de la espera y unos disfraces de militar introducidos por los visitantes confabulados, y esperar, en la puerta de calle, a que se completase la segunda etapa. Otros compañeros, en el aeroparque Jorge Newbery, debían secuestrar un vuelo de Austral que partía a las 18:22 de Buenos Aires y aterrizaría a las 18:50 en Trelew, y allí esperar a los fugados, que llegarían en una combi y dos camiones, y que luego se sumarían al avión que partiría hacia Chile, completando la segunda etapa de la fuga, y donde los esperaría el abrazo asilante del compañero Allende. Pero algo salió mal: en lugar de una combi y dos camiones, apareció solamente un Falcon, y una eterna media hora más tarde, dos remises. De modo que la suma de fugitivos de redujo drásticamente: de 110, a 25. Y aún peor: los 85 presos restantes, sufrieron los grados bajo cero y la angustia de ser devueltos a sus celdas como un mal menor. De los 25 que llegaron al aeropuerto, sólo los 6 primeros, que iban en el Falcon, lograron llegar a tiempo para subirse al avión y escapar. Lo que pasó con los otros, ya es historia conocida.

 Historia que cuentan sus propios protagonistas:

 Testimonio de María Antonia Berger (Fragmento), quizás el más completo de los que brindaron los tres sobrevivientes sobre lo ocurrido:
“Después de concretarse la toma del aeropuerto de Trelew, nos planteamos mis compañeros y yo la necesidad de garantizar nuestra seguridad física en el trato posterior a la rendición; de tal forma se logró una amplia certificación de nuestro estado físico, por parte de médicos y periodistas.
“El juez federal que intervino en la negociación de nuestra rendición prometió acceder a nuestro requerimiento de que se nos retornara al penal de Rawson en forma inmediata; dicho juez, al igual que el oficial de policía que lo acompañaba, se portaron en forma correcta. Al llegar las tropas de infantería de marina, las tratativas de la rendición se celebran con el oficial al mando de las mismas, capitán de corbeta Sosa, ante quien Mariano Pujadas, Rubén Pedro Bonet y yo insistimos en lograr que se nos reintegre a la unidad carcelaria, como condición previa a la rendición. Ante la oposición del capitán Sosa, se hace saber a él y al juez federal que a nuestro entender la base naval no reúne las mínimas garantías de seguridad en cuanto a nuestras vidas; para el supuesto caso que el penal de Rawson aún se encontrara ocupado militarmente por los compañeros alojados en éste, los tres nos ofrecíamos a gestionar y obtener la rendición incondicional de ellos.
En estos términos se planteaba la discusión, aunque luego el capitán Sosa accede a los requerimientos y afirma que nos llevará hasta el penal. De esta forma se hace efectiva la rendición, y todos entregamos nuestras armas; momentos antes de ascender al micro que nos llevaría de regreso a la cárcel de Rawson, nos enteramos de que se nos lleva a la base naval Almirante Zar, bajo pretexto de que la zona se había declarado en estado de emergencia, por lo cual las órdenes recibidas por Sosa eran el traslado de los prisioneros a la base, para su alojamiento en ésta.”
(…)
“Comienza a endurecerse el trato dado a los prisioneros. Para ir al baño y a comer se nos lleva de a uno, con ambas manos apoyadas en la nuca, mientras nuestros carceleros nos apuntan con sus armas montadas y sin seguro, en forma continua se procede a maltratarnos; a los muchachos se les ordena hacer repetidas veces cuerpo a tierra totalmente desnudos, a pesar del intenso frío característico de la zona. También se nos obliga a hacer numerosos movimientos parándonos y sentándonos en el suelo, o sostener el peso del cuerpo con los dedos estirados y apoyados de punta en la pared durante mucho tiempo, hasta que el dolor es insoportable. Todo ello, mientras nos encañonan permanentemente con sus armas. Es de remarcar que este trato era conocido por todos los integrantes de la base, ya que muchos oficiales concurrían a vernos, deteniéndose a observar cuanto nos ordenaban hacer.”
(…)
“A las 3.30 de esa noche, me despiertan los gritos que profiere el teniente de corbeta Bravo, el cabo Marchan y otro cabo del cual ignoro su nombre” (…) “Todos ellos profieren insultos a nuestros abogados, al tiempo que aseguran ‘ya les van a enseñar a meterse con la marina’; a gritos, nos dicen que esa noche vamos a declarar, lo querramos o no. Escucho otras voces de otras personas diciendo cosas semejantes, pero no alcanzo a distinguirlas puesto que inmediatamente nos ordenan salir de nuestras celdas, caminando si levantar los ojos del Piso; noto que es la Primera vez que nos dan tal orden, pero no logro adivinar el motivo de la misma. (…)De pronto, imprevistamente, sin una sola voz que ordenara, como si ya estuvieran todos de acuerdo, el cabo obeso comienza a disparar su ametralladora sobre nosotros, y al instante el aire se cubrió de gritos y balas, puesto que todos los oficiales y suboficiales comenzaron a accionar sus armas. Yo recibo cuatro impactos; dos superficiales en el brazo izquierdo, otro en los glúteos, con orificio de entrada y de salida y el cuarto en el estómago; alcanzo a introducirme en mi celda, arrojándome al piso, María Angélica Sabelli hace lo mismo, al tiempo que dice sentirse herida en un brazo, pero momentos después escucho que su respiración se hace dificultosa, y ya no se mueve. En la puerta de la celda, en el mismo lugar donde le ordenaron integrar la fila, yace Santucho, inmóvil totalmente. Reconozco las voces de Mena y Suárez por su acento provinciano, dando gritos de dolor. Escucho también la voz del teniente Bravo dirigiéndose a Alberto Camps y a Cacho Delfino, gritándoles que declaren; ambos se niegan, lo cual motiva disparos de arma corta después no vuelvo a escuchar a Alberto ni a Cacho. Escucho, sí, más voces de dolor, que son silenciadas a medida que se suceden nuevos disparos de arma corta; ahora sólo escucho las voces de nuestros carceleros, que con gran excitación comienzan a inventar una historia que justifique el cruel asesinato, aunque sólo sea válida ante ellos mismos. Escucho que se aproximan los disparos de arma corta. Es evidente que quien se halla abocado a la tarea de rematar a los heridos está cerca de mi celda; trato de fingir que estoy muerta, y entrecerrando los ojos lo veo parado en la puerta de mi celda; es alto como de 1,80 m, de cabello castaño aunque escaso, delgado; lleva insignias de oficial de marina. Apunta a la cabeza de María Angélica y dispara, aunque ésta ya estaba muerta. Luego dirige el arma hacia mí y también dispara; el proyectil penetra por mi barbilla y me destroza el maxilar derecho alojándose tras la oreja del mismo lado. Luego se aleja sin verificar el resultado de sus disparos, dando por sentado que estoy muerta. Continúan los disparos de arma corta, hasta que se hace el silencio, sólo quebrado por las idas y venidas de mucha gente; ellos llegan, nos miran; tal vez para cerciorarse si estamos ya muertos; cuando descubren algún herido parece que se tranquilizaran unos a otros, pues dicen que al desangrarse morirá; mientras, yo continúo tratando de no dar señales de vida.
A la hora llega un enfermero que constata el número de muertos y heridos; también llega una persona importante, tal vez un juez o un alto oficial, a quien le cuentan una historia inventada. Cuatro horas después llegan ambulancias, con lo cual comienzan a trasladar, de a uno, los heridos y los muertos. Cuando llego a la enfermería de la base observo la hora ‘ son las 8.30; todo había comenzado a las 3.30. Me llevan a una sala en la enfermería, en la cual veo seis camillas en el suelo, con seis heridos; yo soy la séptima.”

 Eduardo Luis Duhalde, abogado de presos políticos durante los años 70s, y actual secretario de Derechos Humanos a de la Nación, escribió en La Maga en 1998 un texto llamado “Una herida en mi costado”:

“En agosto de 1972, con mi socio profesional Rodolfo Ortega Peña, teníamos cerca de trescientas defensas jurídicas de presos políticos. No fue de extrañar entonces que lo de los 19 prisioneros que se entregaron a las autoridades en el aeropuerto de Trelew -tras haber fugado de la cárcel y no poder abordar el avión en que se alejaron sus restantes seis compañeros- fueran defendidos nuestros, en algunos casos, en patrocinio compartido con otros abogados. Aquella madrugada en que nos anoticiamos por llamadas periodísticas de lo ocurrido en el atardecer y la noche anterior entre la Cárcel de Rawson y el aeropuerto, los primeros nombres conocidos nos indicaban que se trataba de varias de las personas cuyas defensas técnicas teníamos a nuestro cargo. No vacilamos en tratar de viajar a la cárcel de Rawson: fue imposible hacerlo en avión. El gobierno militar había bloqueado todas las plazas para el vuelo de ese día. Fue así como, a media mañana, iniciamos con Ortega Peña junto a otros abogados (Rodolfo Mattarollo, Carlos González Gartland, Miguel Radrizzani Goñi, Pedro Galín) un tenso viaje en dos automóviles, que de Bahía Blanca para abajo fue objeto de trabas en sucesivos controles policiales, tendientes a impedir o demorar nuestro arribo a destino.
Al llegar, comenzó una de las situaciones más dramáticas que me tocó vivir en mi larga e intensa vida profesional. (…)Una indescriptible sensación de muerte nos embargaba, era una crónica anunciada. Íbamos de la cercanía de la cárcel a la zona próxima a la base Almirante Zar, donde tenían a los prisioneros, sin que en ningún lado nos permitieran acercarnos. Constantemente pedíamos entrevistar al juez de la Cámara Federal Jorge V. Quiroga, que había viajado desde Buenos Aires y que instruía el sumario, sin que accediera a recibirnos: hasta llegamos a presentarle escritos pasándolos por debajo de la puerta de su habitación del hotel, reclamándole seguridad para nuestros defendidos.
Todo era vano. Salíamos a la calle y éramos vigilados, mientras los despachos militares y judiciales continuaban herméticamente cerrados para nosotros. El clima era cada vez más lúgubre: advertíamos que estábamos jugando tiempo de descuento: a vida de los prisioneros corría cada hora más peligro y se nos escurría entre las manos. (…)Comprendimos que nada podíamos hacer allá. Nos embargaba el dolor, la impotencia, el sentirnos absolutamente inútiles frente a la negación de todo derecho. Lo único posible era volver de inmediato a la ciudad de Buenos Aires, a denunciar que el crimen avanzaba a pasos agigantados. En la tarde del 22 de agosto, en la sede de la Asociación Gremial de Abogados, en nombre de los profesionales intervinientes, Rodolfo Ortega Peña, en conferencia de prensa, hizo pública denuncia de la situación y reclamó por la vida de los 19 prisioneros. Esa noche un artefacto explosivo estalló en dicho organismo. Concomitante con aquella denuncia, en la base Almirante Zar la pedagogía criminal del terrorismo de Estado producía la masacre de Trelew. Una danza de horror, en el pasillo y las celdas, dejaba 16 cuerpos inertes y tres heridos graves. La sangre en las paredes, los restos de masa encefálica, las marcas de los centenares de balas disparadas contra las víctimas indefensas, mostraba en plenitud la furia homicida y ejemplificadora. Masacraban a estos jóvenes militantes, pero apuntaban más que a sus corazones, a matar las utopías que anidaban en ellos, sus sueños transformadores y su pasión argentina: no se condenaba su metodología violenta; por lo contrario, aquel hacer de los marinos a cargo del capitán Sosa era un himno a la violencia más extrema, sólo la perversión hipócrita asesina sin piedad en nombre del derecho a la vida (…)”

 Roberto Mario Santucho, fue entrevistado en Chile (junto a Marcos Osatinsky  y Fernando Vaca Narvaja) luego de la fuga por la revista Punto Final para su edición del 12 de noviembre de 1972:
- ¿Cómo se enteraron ustedes de la matanza de sus compañeros en la base aeronaval de Trelew? ¿Cuándo les llegó la noticia y cuál fue la reacción de ustedes?
SANTUCHO: Primero nos llegó a través de los diarios y de la radio. Después, en la noche del 22, nos fue confirmada por el director de investigaciones, quien nos dio los nombres de los compañeros muertos. Está claro que la acción de la dictadura fue perfectamente consciente, planificada, pensada y selectiva, en el sentido de que se dirigió contra cuadros de nuestras organizaciones, contra compañeros que expresaban lo mejor de nuestro pueblo, la vanguardia revolucionaria del pueblo argentino. El enemigo conocía su capacidad, sus características. Por el temor irracional que siente ante la lucha revolucionaria, porque ve a los revolucionarios como su enterrador, fue llevado a esta acción, pese a que se tomaron todos los recaudos, a que se movilizaron sectores del pueblo en la Argentina, organizaciones de masa, sindicales, comisiones de solidaridad.
Una semana después, la dictadura se decidió por la eliminación física de estos compañeros. Porque tal es su temor a cada uno de estos combatientes revolucionarios que prefieren afrontar todas las consecuencias políticas en una acción de este tipo y no tener que enfrentar a un grupo de compañeros como los que asesinaron. En esto son coherentes con la situación de nuestro país desde que se estableció la dictadura militar de Onganía. Desde entonces se produce esta forma de violencia desesperada del partido militar, que se debate para mantener el capitalismo en la Argentina. Frente al embate de las masas, ha creado la situación de un ejercicio de la violencia permanente contra el pueblo argentino.
Ante eso, nuestro pueblo se ha movilizado también violentamente. Ha aceptado el desafío y se expresa tanto en las movilizaciones del conjunto del pueblo como en la existencia y desarrollo de nuestras organizaciones. El pueblo argentino aceptó llevar la lucha al terreno planteado por el enemigo, y lo hace masivamente y de manera organizada.
Esta dinámica irreversible ha de continuar desarrollándose en el doble terreno de la lucha armada y la lucha no armada de las masas. En este proceso se forjarán y crecerán las organizaciones guerrilleras, convirtiéndose en fuerzas poderosas. Apoyado sobre esta fuerza militar revolucionaria, nuestro pueblo terminará por derribar al partido militar, destruir el injusto sistema capitalista y establecer una perspectiva de felicidad para nuestro pueblo y de independencia para nuestra patria en el socialismo.

Una consternada y asustada tapa de Crónica

Una consternada y asustada tapa de Crónica

 

El juicio.

La masacre de Trelew sigue impune. Luego de 35 años, recién el 20 de Marzo del año pasado, el juez federal subrogante de Rawson, Hugo Sastre, comenzó a tomar declaraciones y, según sus declaraciones al diario Página/12 ese mismo día, “es posible llegar al esclarecimiento porque los testimonios están como para tener una aproximación y además en esto favorece que yo nací y me crié acá y tengo muy en claro por transmisión de los mayores quienes vieron o escucharon cosas de la época”. Por el momento, varios de los acusados disfrutan de las comodidades, lujitos y petes de sus esposas en sus respectivas prisiones domiciliarias. Por otro lado, Guillermo Bravo sigue prófugo bajo el amparo de Bush, con un pedido de extradición a la Argentina que el país del norte traba burocráticamente desde hace un año.
Alicia Leichuck de Bonnet, esposa de Pedro Bonnet, muerto en la masacre, escribió en 1997 una carta abierta al presidente de la Nación reclamando justicia:
“El 22 de agosto de 1997 se cumplen 25 años de los hechos de “Trelew’. Me dirijo a ustedes, una vez más, para que sea restituida Ia verdad histórica, que es Ia obligación con Ia sociedad argentina, con las nuevas generaciones; y son ustedes los representantes.
(…)
El 22 de agosto de 1972 es una fecha histórica para el país. En el mismo lugar que las cenizas de Ia Patagonia trágica dejaron iluminada una ultima chispa, se inicia Ia política del terrorismo de Estado que culminará con el golpe de 1976. Allí se decide de acuerdo con criterios nazis, Ia supresión física de los militantes populares, allí se inicia Ia “solución final” como el método de exterminio por parte de las Fuerzas Armadas Argentinas.
Trelew fue el preludio de una época sangrienta. El General Lanusse, íntimamente vinculado con el nacionalismo de derecha y con grupos fascistas ligados a Ia burocracia sindical, asume Ia decisión de ejecutar a los presos políticos de Trelew. Son los mismos grupos que a partir de 1973 forman Ia dirección de Lópoz Rega, las famosas “triple A” que en dos meses (entre Julio y setiembre de 1974) produjeron 220 atentados, 60 asesinatos, 44 heridos y 20 secuestros.
(…)
La existencia en el país de una instancia constitucional, debe permitir esclarecer los crímenes cometidos en la base Almirante Zar. No se puede olvidar que después de Trelew, las Tres A dinamitaron la Asociación Gremial de Abogados, dinamitaron y mataron a la familia de Mariano Pujadas, de Lea Place, de Santucho. Que la mayor parte de hermanos y hermanas de los fusilados en Trelew están hoy desaparecidos: Lesgart, Capello, entre otros. Más de 50 abogados fueron asesinados entre 1972 y 1975, todos habían defendido presos políticos. Cientos más formaron parte de los 30.000 desaparecidos. Hoy no alcanza con rendir homenaje a todos nuestros muertos, hoy tenemos que demostrar que no se puede hacer callar, y matar a todo un pueblo. Que debemos asumir y recuperar la memoria. Si se instala la impunidad en nuestra sociedad, si la justicia pierde su sentido, si los derechos individuales, humanos, elementales, no son respetados, se impone la ley de la selva; quiere decir que los asesinatos quedan impunes, las víctimas no son reconocidas, y el futuro de la sociedad argentina se vislumbra como un gran caos. Son ustedes los representantes del pueblo los que pueden impedir que esta masacre quede impune. Ustedes son los representantes del futuro. Y es el pueblo quien debe exigir que la justicia sea llevada a cabo.”

ENLACES

Clarín de hoy sobre el Juicio

Los testimonios de los tres sobrevivientes, en la página de Pigna

Agustín Tosco, sobre la Masacre.

Agosto 20, 2008

Juicio por Cormagñón: Primer día.

Familiares y sobrevivientes que apoyan a Callejeros, ayer frente a tribunales

Familiares y sobrevivientes que apoyan a Callejeros, ayer frente a tribunales

Ayer empezó, finalmente, el Juicio Oral y Público por la tragedia de Cromagñón, que tiene como querellantes a los familiares de las víctimas -unánimes en su acusación a Omar Chabán, y fragmentados en su posición frente a Callejeros -y que carga sobre el propio Chabán, los siete músicos de la banda más su manager, el titular de la Comisaría 7ª Miguel Belay y su ex subcomisario Carlos Díaz, Raúl Villarreal -mano derecha de Chabán y encargado de la seguridad del evento -, y los ex funcionarios públicos Gustavo Torres, Fabián Fiszbin, y Ana Fernández. No figura en la causa el principal blanco de las acusaciones de los familiares, el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, quien fuera absuelto por la Justicia en 2006, luego de ser destituido de su cargo por la Legislatura porteña el 7 de marzo del mismo año.
En la causa, tanto los miembros de Callejeros como Chabán están acusados de estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo. Lo cual supone, por un lado, según la primera figura -dolo-, una intencionalidad manifiesta en producir el incendio, y por otro, según la segunda -cohecho-, que ambos participaron como socios en la organización del evento que terminó en tragedia. De comprobar el tribunal oral número 24 de capital ambas acusaciones, a los acusados les espera una condena de 8 a 25 años. En cuanto al resto de los imputados, los ex funcionarios Gustavo Torres, Fabián Fiszbin, y Ana Fernández afrontan una acusación por incumplimiento de los deberes de funcionario público; el ex titular y el ex subcomisario de la comisaría 7ma. Miguel Belay y Carlos Díaz, son acusados de cohecho doloso, que paga nada más y nada menos que un máximo de veinte años; mientras que finalmente contra Raúl Villarreal se sostienen los mismos cargos que contra su ex Jefe y los músicos de la banda, pero con la atenuante de ser “partícipe secundario”, lo cual reduce en unos pocos años de prisión la posible condena.
Ante este cuadro de situación, mientras el grupo de familiares que entienden que los músicos deben ser condenados ocupaban las primeras filas de la sala de enjuiciamiento, otro grupo de alrededor de trescientas personas entre familiares y sobrevivientes que apoyan la absolución de la banda, plantaron bandera afuera del palacio de Justicia, en la plaza y sobre la calle Talcahuano. Entre las murgas y los cantos, las banderas gigantes, las clásicas remeras amarillas con la inscripción “basta de culpar a callejeros” y la distribución de volantes, se pasaron todo el día en vigilia de lo que pasase dentro del edificio -como la tumultuosa salida del líder de la banda, Patricio Fontanet. En algunos momentos se produjeron choques con padres del otro “bando” que seguáin el curso de los hechos desde las escalinatas del edificio, pero no pasó de algunos entredichos e insultos.
El grupo no es otro que el que se viene manifestando desde un primer momento en las diversas marchas a raíz de los aniversarios de la tragedia, y que conforman una “gran familia” que sigue a Callejeros “toque donde toque”, y se mantienen en contacto a través del foro de la página de internet oficial de la banda, de donde surgió la idea de realizar el banderazo, además de llevar cada manifestante una venda negra para taparse los ojos, como símbolo de una justicia que creen ciega. De ese mismo foro surgió un comunicado de prensa, que se basa en un texto redactado por los propios sobrevivientes y familiares llamado “Cromañones y Homosapiens”, que manifiesta la posición del grupo frente a la tragedia. Mientras resta importancia al uso de bengalas como factor determinante en el incendio, hace hincapié en las condiciones del local: “no es tan fácil matar a 194 personas con una bengala. Pero sí es fácil matar a 194 personas con un lugar que tiene paneles de un material que desprende un derivado del cianuro conocido como ácido cianhídrico, y con un candado en una de las salidas”. A su vez, arremete contra Chabán y los organismos de control: “si el dueño del lugar no tiene responsabilidad por las condiciones del lugar, condiciones mortales que él mismo produjo, entonces ¿quién la tiene? Si el lugar funcionaba sin habilitación y sin ser inspeccionado y la culpa no la tienen los organismos de control ¿quién la tiene?”. Y finalmente sitúa a Callejeros como víctimas y no como culpables: “Los integrantes del Grupo Callejeros son familiares de las víctimas de la tragedia. No pueden hablar de dolo. No pueden hablar de la intención de provocar un incendio”.

Felices Pascuas pudo charlar con algunos de los manifestantes:

Banderazo, murga y pogo. Los pibes cantaron canciones de Callejeros y pidieron Jusitica.

Banderazo, murga y pogo. Los pibes cantaron canciones de Callejeros y pidieron Jusitica.

Martín, 25 años, sobreviviente:
Nosotros estamos acá para pedir justicia. Además venimos, por supuesto, a dar nuestro apoyo a la banda. Nosotros no vinimos al choque ni a confrontar con nadie. Vinimos a devolverles a los chicos de la banda un poquitito de todo lo que ellos nos dan todos los días. No sólo los familiares que están allá adentro perdieron todo, nosotros perdimos mucho también, muchísimo, amigos, hermanos. Todos perdimos, la sociedad perdió.
¿Porque las vendas en los ojos?
Esa famosa estatua tiene los ojos tapados porque no es la justicia, es la injusticia. Esa venda no se la puede sacar porque tiene las manos en los bolsillos.

 Pía, 22 años, sobreviviente:
Estoy acá por Callejeros, que es lo que a mí ayudó a pasar todo esto, y que son quienes me ayudan a entender un montón de cosas, de la vida, que todavía hay mucha gente que no entiende.
¿Qué es lo que la gente no entiende?
A mí se me murieron muchos amigos y familiares en la tragedia. Y la razón por la cual estoy acá parada es Callejeros: después de todo lo que pasó, estuve tirada en la cama tres meses sin salir de mi habitación. Y a mí me pusieron un disco de callejeros y me levanté, y salí. Entonces, el que no lo siente, no lo entiende, lamentablemente. Mucha gente señala a la banda como culpables y nos critica a nosotros, los que los apoyamos. Y en un país de ignorantes, es muy difícil darle a entender a la gente que es lo que queremos expresar.
¿Creés en la Justicia?
No. Solamente en la justicia de Dios.
¿Qué pensas que va a pasar con el juicio?
Yo creo que para meter presos a los políticos tendrían que caer una serie de escalones que no los van a tirar abajo, y para dejar a la gente tranquila van a meter presos a Chabán, con toda la razón, pero también a Callejeros.
¿Te veías venir lo que finalmente pasó?
Sí, sí, sí. Un mes antes había ido a Cromagñón a ver a Los Jóvenes Pordioseros y Chabán paró el show en la mitad y dijo “dejen de prender bengalas pendejos de mierda que se va a incendiar todo el boliche”. Entonces, una persona que sabe, porque él lo sabía, que se le iba a incendiar el lugar, no tiene un centímetro de cabeza ni de responsabilidad para pensar que en el próximo recital puede llegar a pasar lo que pasó.
¿Además de Chabán, a quines sentís como responsables?
Desde el inspector más chiquito hasta el político más importante. La corrupción.

 Alejandra, 51 años, madre de Santiago, sobreviviente:
Estoy acá apoyando a mi hijo y a la banda. Porque no creo que ellos tengan culpa. Tanto yo como mi marido hemos ido a muchos recitales de Callejeros antes de Cromagñón, por ejemplo la vez que tocaron en el Congreso por el Sida, y sabíamos como tocaban los chicos, y como se manejaban, y pongo las manos en el fuego por ellos.
¿Que pensas sobre el tema de la pirotecnia y aquellos que responsabilizan a los chicos también?
Eso que la bengala iba a recitales de Callejeros nada más es una mentira muy grande, en todos los recitales de casi todas las bandas había bengalas. Porque mi hijo estuvo el 25 de diciembre en Cromagñón tocando La 25 y se prendió fuego también. Creo que el gobierno de la ciudad es el primero que se tiene que sacar las bengalas en los carteles que pone que dicen “fiesta de bengalas” y todo eso. Empecemos por ahí. Por quien corresponda, así vamos a darle a los chicos ejemplos. De todas formas, yo creo que los chicos tomaron conciencia. Yo he ido a otros recitales, luego de la tragedia, y creo que realmente han tomado conciencia.
¿Creés en la Justicia?
No. Porque veo que hay muchos corruptos. Y los que tendrían que estar presos hoy, no lo están.
¿A quienes señalarías como los responsables?
Chabán e Ibarra son los dos grandes responsables. El primero para mí es Ibarra, y luego Chabán, por querer hacerla fácil.
¿No creés que se utilizó políticamente?
Si hablamos en ese sentido, muchos usaron lo que pasó para sacar provecho, no sólo en la política. Muchos padres también lo hicieron, usaron a sus hijos para llegar a algo.
¿Cómo recordas esa noche?
Mi hijo vino a los tres recitales de Cromagñón. Esa noche me llama por teléfono a las doce y cuarto la mamá de Matías, un amigo de Santiago, y me dice “los chicos están saliendo para casa, están bien.” Entonces le pregunté que pasó y me dijo que prenda la televisión. A lo que yo le contesto sí, estoy viendo una película, y entonces me dice “se prendió fuego Cromagñón”. Colgué desesperada y cuando pusimos Crónica casi me muero porque ponían placas de, “tragedia: un muerto”, “dos muertos”. Enseguida me llamó él para decirme que estaba bien, vino a casa en un remis y lo llevamos al Fiorito de Avellaneda.
Pudo salir rápido…
No, me lo sacaron. No sé quién, a quien tengo que agradecer. Mi hijo estaba adelante de todo y me lo sacaron de los pelos por esa famosa puerta que comunicaba con el hotel.
¿Te la esperabas?
Nunca. Sino, no lo hubiera dejado ir.

 Mirtha, 42, Psicóloga de varios sobrevivientes de la tragedia:
Hoy estoy acá porque considero que Callejeros tiene el mismo dolor que los sobrevivientes y familiares de víctimas, con el agravante de que nadie los consideró víctimas ni sobrevivientes, sino asesinos. Que a un sobreviviente le griten asesino es lo peor que le pueden hacer, porque ya de por sí carga con la culpa de haber sobrevivido. Entonces sumarle esta crítica social, sobre todo el pato Fontanet que ha sido un héroe que ha entrado más de quince veces a sacar pibes y de eso hay testimonios desde los chicos que lo vieron hasta los padres que tienen vivos a los hijos porque él los sacó, me parece un atropello. Por eso me acerqué, como ciudadana, a todas las marchas, que es una forma que tienen ellos de sentir un respaldo distinto. Me moviliza además el hecho de sentir que la justicia no va a hacer justicia, que esto va a ser otro perejilazo, otra vez los pobres, los negritos de Villa Celina son los candidatos ideales para pagar las culpas, mientras los funcionarios que están puestos por intereses de la política sin tener la más mínima capacidad para desempeñar su cargo para cual fue designado, están libres y cagándose de la risa, y con el cinismo de decir que no son responsables de nada.
¿Creés que se usó políticamente la tragedia?
La  movida de la legislatura para destituir a Ibarra no sólo fue una movida política del macrismo. Yo participé junto a los padres de cada día que se trató la destitución. Esto fue una movida popular. Que el Macrismo la haya usado, bueno, ellos nos usan a nosotros, nosotros los usamos a ellos. Pero que esto es en el fondo un reclamo social. Porque queremos enseñarles a los chicos que podemos tener un país distinto, que podemos tener un país donde realmente el que viola ley tenga que pagar, incluso, y con más razón aún, si es un funcionario público. Esta es la argentina de Cromagñón, y no la queremos más. Metiendo preso a Callejeros no solucionamos nada, los boliches donde tocan las bandas siguen siendo un desastre.
¿Cuáles son los miedos, los sentimientos y las culpas más comunes que te transmiten los pibes en las sesiones?
Muchos hacen hincapié en el dolor de los padres, dejando un poco de lado lo que ellos estaban viviendo, contra lo cual uno tiene que intervenir como profesional, que saquen todo eso de adentro. Tengo en mi corazón los relatos de de los chicos sobre aquella noche, y sus lágrimas. Yo misma acompañé a muchos de los chicos a los primeros recitales en lugares cerrados después de la tragedia, y siempre estaban preguntando por las salidas de emergencia, en una alerta casi persecutoria. Tienen miedo a morirse, a que vuelva a pasar, a que nada cambie, y una cosa que me duele mucho escucharlos decir, e eso de que “si no te cuidás vos no te cuida nadie”, porque como adultos, como sociedad, no hemos cuidado a los pibes, no cumplimos con nuestra obligación de hacerlo. No quiero que mi hija sienta que tiene que mirar para todos lados porque nadie la va a cuidar. Quiero que mi hija crezca en paz, sabiendo que el funcionario va a cumplir con su función, y que si es corrupto, va a haber alguien que se lo impide. Estoy acá luchando por eso. Quiero que ellos sientan que vale la pena luchar, que no sientan que este país ya está, que no vale la pena luchar por nada, y que nos tenemos que cruzar de brazos y bancarnos lo que el sistema nos haga. Cromagñón plantea el desafío de sacar a la adolescencia del letargo del “todo es una mierda”, es la posibilidad de demostrarles de que pueden cambiar algo. Pero eso es sólo a través de una justicia real.
¿Sentís que cargan con un estigma generacional?
Está también el estigma, que a mí me duele mucho, sí. Las víctimas de Cromagñón son distintas a las víctimas de otras tragedias, porque son negritos, porque son rockeros. Cromagñón no tuvo más muertos porque muchas gente solidaria entró a rescatar, y algunos no pudieron salir. Y ese mensaje solidario partía de la banda, esto de “a la gente la ayuda la gente”, como dice la letra de una canción, se hizo carne en los pibes y por eso entraron a ayudar a su gente.
¿Creés en la Justicia?
No. Tengo muchos años caminados y la verdad que me duele ver que recién hoy en día se esté juzgando a los milicos. Me hubiera gustado verlos, como ahora, cuando tenía dieciocho años.

Diario Critica.

reclamo de Justicia en la puerta de Tribunales. Fuente: Diario Crítica.

Por Matías Ferrari

ENLACES:

Volantes que se repartieron ayer, 1 y 2

Foro del Sitio Web oficial de Callejeros

Crónica de Rolling Stone…

Julio 26, 2008

Pequeños Cromagñones cotidianos.

El dolor de los vecinos damnificados. Cuando la desidia es una politica de Estado.

El dolor de los vecinos damnificados. Cuando la desidia es una política de Estado.

Un año atrás, un Miércoles 25 de Julio, los vecinos de La Boca se desayunaban con el humo denso de un nuevo incendio, el cual, a esta altura, les es tan familiar como el mate cocido y las tortas fritas. Muchos fueron a ver que pasaba, ayudaron, y se enteraron de la mala noticia. Pero otros –todo el resto de la ciudad– recién prendieron el noticiero al mediodía o a la noche, o quizás no lo supieron hasta la mañana siguiente cuando leyeron el diario. Una nena, de nombre Delia, de diez años de edad, fallecía incinerada, atrapada entre las llamas de su cuarto del que no pudo salir. Lorena, su madre, escuchó los gritos de sus otros hijos, probablemente despiertos por las llamas y el calor sofocante, y entre tosidos y gritos de desesperación los agarró como pudo y bajó corriendo las escaleras hasta llegar a la calle. “No sé que pasó– declaró a la agencia TELAM, horas más tarde– estaba durmiendo y me levanté porque mi hijo grande empezó a gritar, pero a Delia no la vi salir”.
El incendio se produjo a las siete de la mañana –según la misma agencia– en la calle Necochea 1335, donde vivían varias familias en uno de esos conventillos que los turistas adoran fotografiar. Resultaron heridas otras tres personas, y perdieron su hogar muchísimas más. 
El episodio trágico lo es aún más teniendo en cuenta que, cada día que pasa, el metro cuadrado en la ciudad de Buenos Aires es un bien más cotizado y que su actual jefe de Gobierno, entre otras cosas, es un empresario de la construcción. Lo cual explica dos cosas, lo de siempre: los desalojos de viviendas en el barrio de La Boca son cada vez más frecuentes, dejando en la calle a cientos de familias desamparadas, mientras se siguen llenado los bolsillos de los empresarios, propietarios y escribanos que llevan adelante el negocio. En la misma medida que los desalojos forzados, el número de incendios o accidentes domésticos en hogares humildes se multiplican: si no fueron suficiente alarma las llamas –por suerte – apaciguadas unos meses antes en ese mismo edificio, tampoco lo fueron otras llamas, en el mismo lugar pero en el año 2006 y que destruyeron todo el tercer piso, para que las autoridades reaccionaran. ¿Qué pensarán Telerman y Macri, tan horrorizados con la negligencia de Cromagnón? ¿Cuál es la diferencia que existe entre una bengala a centímetros de un cubretechos de tela inflamable y una estufa en pésimas condiciones en un conventillo de más de cien años enteramente de madera donde viven cientos de personas?
Esas mismas preguntas, mas muchas otras más, movilizaron a varias organizaciones populares del barrio, como Barrios de Pie y la cooperativa de vivienda Los Titiriteros, más unos doscientos vecinos, que se concentraron este Jueves en la esquina de Diagonal Sur y Chacabuco alrededor de las cinco de la tarde, para luego marchar a la Legislatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Portaron pancartas con el rostro de Delia, pidieron justicia, rezaron, pegaron afiches, repartieron volantes y se hicieron escuchar. Avanzaron ocupando el carril izquierdo yendo a plaza de Mayo para luego bordear el Cabildo y plantar bandera frente a donde ya los esperaban el operativo policial y el infaltable móvil de Crónica TV. Cantaron “el gobierno no es una empresa, una empresa de papá, entreganos las viviendas o te vamos a escrachar”, y “a luchar, a luchar, por vivienda popular”. Las luces del edificio gubernamental estaban a medio encender y no se veía a nadie dispuesto a asomarse o recibir a los manifestantes. Pasadas las horas, entrando la noche, y bajo un intenso frío, las luces de las velas cobraron intensidad.
El reclamo es el mismo que las numerosas cooperativas de vivienda de la ciudad vienen realizando hace ya varios años, desde que la legislatura porteña sancionara la ley 341, durante el mandato de Aníbal Ibarra. Dicha ley establece que el ejecutivo, a través de la Comisión Municipal de la Vivienda (IVC), debe otorgar créditos con el fin de financiar viviendas populares. La cooperativa Los Titiriteros, que nuclea a las familias damnificadas, reúne todos y cada uno de los requisitos requeridos por la ley para la adjudicación del crédito necesario para comprar el terreno y empezar a construir viviendas dignas. Pero hace cinco años que se lo niegan. “Hace cinco años que las cooperativas de viviendas tenemos trabados los créditos del IVC” –dice Gabriel, del movimiento barrios de pie. Y agrega: “Marchamos a la legislutra a un año de la muerte de Delia, hija de un compañero nuestro de la cooperativa, y la consigna es ´un año sin Delia, cinco años sin respuestas`. Hubo un incendio previo, y reclamamos sin éxito. Y en el segundo incendio, pasó lo que pasó. Justo para esta época de frío la gente prende las estufas, y como las condiciones materiales y de electricidad son muy precarias, estallan y se prende fuego todo”.

Olga Fernández, presidenta la Cooperativa Los Titiriteros, respondió a las preguntas de felices pascuas:

FP:¿Por qué se produjo el incendio? ¿Pudo haberse evitado?
OF: El incendio se produjo por una estufa. Se pudo haber evitado no el incendio en sí, pero sí que se produjera con la gente adentro. Nosotros habíamos conformado la cooperativa hacía ya tres años y desde ese momento veníamos reclamando. En 2006 ese mismo lugar ya se había incendiado, quemándose seis viviendas. No se sabía bien si por un cigarrillo o qué. Pero se quemó todo. Hubo un hombre grande que se quemó todo el cuerpo y lo salvaron de milagro. Y no se dió ninguna respuesta. Porque al gobierno no le interesa, y así pasa lo que pasa.

¿Que hizo el Estado con los damnificados?
Nada. Absolutamente nada. Les dieron un subsidio de 400 pesos que no alcanza para nada, sólo para alquilar en otro conventillo en las mismas condiciones. Eso fue lo que pudo conseguir esa gente. Que por otro lado ya se les terminó. Y son familias con cinco hijos, más o menos. Otros, peor, volvieron al mismo edificio quemado, y ahora viven en lo que antes era el patio, que se pudo limpiar y reconstruir con ladrillos que juntó la propia gente, con su propios recursos.

¿Cual es la situación general de vivienda en el sur de la ciudad?
Acá en La Boca es un desastre. La gente vive hacinada. Es una realidad de la que no se ocupa nadie. Está todo deteriorado. Los cables son peligrosos, las instalaciones de luz están mal hechas, lo mismo las cloacas, que se tapan. Esa cantidad de gente vive en una bomba de tiempo. Porque las maderas de los conventillos datan de cien años, y a eso le acercás una chispa y arde. Hay 300 incendios por año en la boca. Al gobierno le gustaría que los pobres de acá de capital se murieran todos, así no le ensucian la ciudad.

El incendio se produjo durante la gestión anterior. ¿Cuál es la respuesta que obtuvieron en estos meses con el nuevo Gobierno?
Ninguna. Es obvio que Macri quiere una ciudad limpita con un puerto madero que llegue hasta La Boca. Si es necesario quemar todos los conventillos para levantar torres y atraer turismo, lo va a hacer. Y de hecho lo está haciendo.

¿Los incendios son desalojos encubiertos?
No tengo duda. Lo que pasa es que nos subestiman. Creen que la gente pobre es estúpida, que no piensa. Nosotros ya nos veníamos venir la política de Macri en este tema. Y ahora lo estamos sufriendo porque este año ya nos ha dicho que no hay presupuesto para comprar ni un solo terreno. Se está poniendo plata en negociados y  boludeces cuando tendrían que invertirla en que la gente viva bien, viva mejor, tenga seguridad, no se muera.

Desde el gobierno – y desde los grandes medios – los acusan de usurpadores.
Esa gente no usurpó ahí. Ellos son inquilinos. Incluso funciona un centro comunitario de nuestro movimiento [Barrios de Pie, detrás del edificio quemado]. Comen 150 chicos todos los días. Y también corren riesgo de que se incendie todo. Está el desalojo porque hace un par de años el dueño no quiso alquilar más.

Por último ¿Como surgió la cooperativa Los Titiriteros, y que reclaman?
Hace cuatro años que se conformó la cooperativa. El propio gobierno llamó a que se armen cooperativas por la ley 341 de vivienda social, que es la única herramienta para construír viviendas para gente de bajos recursos, y se tramita por autogestión. El objetivo era darle solución a esta gente que vive de una manera de precariedad absoluta porque les falta todo. Son créditos accesibles que los que otorga esa ley, a pagar a muchos años. Pero lo que pasa es que siempre peleamos contra la burocracia. Vivimos entrevistándonos con el IVC. Les entregamos los planos de las torres que íbamos a construír. Todo. El terreno. Y no lo compraron, por falta de decisión política, por desidia. Pero nosotros vamos a seguir peleando por nuestro derecho y vamos a vivir enfrente de la sede del gobierno hasta que nos oigan. Por lo menos, allí vamos a estar mas seguros.

 Por Matías Ferrari.

Clarin.

Así quedó el conventillo luego del incendio. Fuente: Clarín.

ENLACES:

Nota de Clarín del Jueves 26 de Julio de 2007

Ley 341 de viviendas populares de la Ciudad de Buenos Aires.

Movimiento Barrios de Pie

Julio 25, 2008

Los Prostiguachos.

Página/12.

En Pompeya, los chicos fuman Paco e inhalan Poxirrán a la vista de todo el mundo. Fuente: Página/12.

En la intersección entre los barrios de Pompeya, Barracas y Parque Patricios, en ese casi infinito mundo urbano de casas bajas y vida de barrio que se va desdibujando, allá donde la avenida Callao dejó lugar a la avenida Entre Ríos que dejó lugar a Vélez Sársfield, y el Riachuelo parece ser el límite de lo posible, al sur del sur, se alza el paisaje desolado del futuro que ya llegó. Bien adentro, hurgando profundo en las entrañas de los barrios, las villas 21/24 y Zavaleta conforman un conglomerado de miseria que creció al ritmo de una metrópoli hasta tomar la forma de un barrio dentro del barrio, comiéndose calles, descampados, familias, pibes. Como un pulpo fue expandiendo sus tentáculos al ritmo en que caía la historia y crecía también esa gigantesca manta impune que intenta taparlos que se llama desidia, indiferencia, estigma, y que la clase media gusta llamar inseguridad. Por esas calles, siguiendo el mapa que pocos se animan a mirar, deambulan desamparados cientos de pibes que intentan sobrevivir en la – más que nunca – jungla de cemento. Los pibes de La Yeca, los que limpian los vidrios de tu auto, los que te abren la puerta del taxi, los que te piden el vuelto del boleto, los que te punguearon alguna vez tu billetera; los que están en las estaciones, en las plazas o en las veredas durmiendo en pleno día porque anoche, como casi todas las noches, no pudieron dormir; los que fuman paco, los que jalan Poxi, los que hablan un idioma que no entendés; a los que les tenés miedo y cuando los vés acelerás el auto, cruzás la vereda, te guardás la moneda, te tomás el palo.
Tomando al fondo la calle Monteagudo, que nace sobre la Avenida Caseros bordeando el parque de los Patricios y muere en las vías del tren diez cuadras adentro, se llega al centro de atención Niños de Belén, que recibe pibes en situación de calle desde fines del año 2003 en uno de los patios de la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Miguel Ángel Sorbillo, asistente social y coordinador del centro, junto a un grupo de más de 15 personas entre profesionales y voluntarios, lleva adelante la difícil tarea de devolverles algo. Día a día fueron construyendo un espacio en el que esos pibes van, se bañan, comen, se cambian, reciben afecto, contención, juegan, aprenden, están algunas horas sin fumar. Dice Miguel: “El grupo de pibes y pibas con el que estamos trabajando está constituido adolescentes de 12 a 18, 19 años en situación de calle, donde priman los varones. En situación de calle, que no es lo mismo que `de la calle´. La diferencia está en que el segundo término le niega al niño las características propias de su infancia, él pertenece a la calle. Se le quita su historia, su singularidad, se lo estigmatiza. En cambio, hablar de ´chicos en situación de calle´ implica reconocer a estos nenes como personas con derechos, situados en un espacio físico particular, la calle, atravesado por las circunstancias de la época que les toco vivir. Es decir, son ante todo niños y circunstancialmente están en la calle como estrategia de supervivencia familiar o individual.”
Según un informe del año 2006 de la Dirección General de Niñez y Adolescencia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, más de 4000 pibes están en situación de calle (cifra que debe haberse engrosado ya que el problema avanza en vez de retroceder), mientras que son más de 600 los que pasan la noche en ella, sin una casa a la que acudir para dormir. Miguel aclara: “muchos de ellos son de la zona sur y oeste de la Provincia, sus familias viven o en Lomas o en Florencio Varela, Moreno, Merlo. Algunos todas las noches vuelven a sus casas, otros solo lo hacen esporádicamente, y hay otros que han roto los lazos con sus familias y viven en la calle”.
El grupo de trabajo se compone de profesionales capacitados con experiencia previa en el trato con estos chicos, asistentes sociales recién recibidos o pasantes de la carrera de asistencia social, o mismo colaboradores y ayudantes sin experiencia previa ni estudios específicos que se acercan a dan una mano en cuanto pueden. “Algunos tenemos experiencias previas con chicos en situaciones similares, otros se han desempeñado profesionalmente en el área de la infancia y en la social; también hay quienes sin contar con conocimientos previos acompañan el proyecto y al andar se han ido formando. Esta situación se da muy a menudo, ya que suele pasar que todos aprendemos de los chicos, quienes desde las cosas más simples aportan cosas nuevas” Dice Miguel.

La parte visible de lo no visible.

El centro abre sus puertas a los pibes a partir de las cinco y media de la tarde todos los Lunes, Miércoles y Viernes del año. “Hubo un proyecto que se aprobó y funcionó unos meses para abrir todos los días de la semana, pero ya no dábamos a basto” me cuenta Santiago, uno de los asistentes que colabora gratuitamente para el centro. “Llegaban Jueves, por ejemplo, que éramos dos para cinco pibes, y eso era un peligro”. Dentro del grupo existen varias discusiones acerca de este tema, sobre las ganas y los proyectos que se crean constantemente y que se chocan inevitablemente contra las limitaciones del lugar. Ni bien llego me agarra Julián, un tanto mayor que Santiago, profesional él, y aparentemente bastante conocedor de este tema, y me previene: “vos tratá de mantener distancia lo más que puedas, ellos de a poco van a ir acercándose a vos, a preguntarte cosas, todo despacio. No vayas de frente a preguntarle `eh, ¿vos fumas?, ¿dormis en la calle?´ porque te vana sacar cagando. Pero sobre todo, como sos nuevo, van a venir a pedirte cosas que están prohibidas o que están permitidas luego de cumplir algunas metas: por ejemplo, no se puede jugar al metegol en todo momento y no se puede fumar adentro” Existe un estricto cuerpo de normas que funciona para darle algo de orden a una situación que se presenta bastante caótica desde el vamos: los chicos llegan de a grupos, a veces son muchos, todos juntos caen en manadas, muchas veces dados vuelta. El cartelito que contiene las reglas desde una de las paredes, entre otras cosas, establece los horarios para los baños, a los que los chicos se anotan en el pizarrón por orden de llegada, y sobre todo, los horarios de llegada (nadie entra después de las seis y media de la tarde) y una regla fundamental: respeto. “Los pibes son divinos, son muy buenos pibes, con la mayoría de ellos tenemos muy buena relación, hay un vínculo que se va generando, hace dos años que estoy yo acá por ejemplo” me aclara Santiago. “Pero ellos saben que acá hay cosas que tienen que cuidar, horarios que tienen que respetar, que no se tienen que zarpar. A veces están muy tranquilos, como hoy, pero a veces están muy sacados y se generan situaciones complicadas. O quizás te joden y vos vas aprendiendo como reaccionar, pero a veces se zarpan y hay que poner límites, para que te aprendan a respetar”.
Por dentro el centro es lo más parecido a una salita de Jardín de infantes o a un colorido patio de escuela primaria: una sala amplia, muy amplia, que da a la calle de un lado con ventanales enormes que dejan entrar radiante un grueso chorro de sol, y al patio abierto donde se juega al fútbol, del otro, contiene una mesa enorme donde se merienda y se cena. Allí nomás, y a mitad de camino entre la mesa y los baños, uno para los nenes y otro para las nenas, hay un metegol, y sobre un ricón, un santo, el Gauchito, en el cual los chicos creen profusamente y cada tanto le dedican alguna prédica. Las paredes están repletas de fotos de los chicos que concurren y de cartulinas de colores que dan testimonio de viejas actividades realizadas: varias sobre el barrio de Pompeya, una con sus calles y diagonales laberínticas, otra sobre Homero Manzi “el tipo del cartel del puente” y otra con lo que “vemos: chicas lindas, viejos, tranzas, colectivos, perros”, lo que “oímos: bocinas, tráfico, gritos” y “olemos: porro, poxi, humo”; y una muy especial: una colección de palabras del vocabulario callejero: Fisura, arrebato, amanecido, gira, berretín, con sus respectivos significados, y otra colección de palabras inventadas por los propios chicos en el centro: Prostiguacho, Fijura, Chachapolla. Santiago es el encargado de la parte recreativa y de aprendizaje, junto con Hernán, que me cuenta: “La idea es hacer todas actividades que los hagan pensar, asociar ideas, o a ayudarles a formarse una identidad, como en el caso del juego de las palabras; también hicimos varias veces un recorrido por un plano de Pompeya para que conozcan mejor el barrio con los nombres de las calles, que ya de por sí obviamente lo conocen, pero esto les ayuda a sentirse más seguros, sobre todo a los más chiquitos”.
Luego de tomar la merienda, por lo habitual se juega al fútbol, las chicas se sitúan a un costado a conversar o a dibujar, luego uno a uno se bañan, se charla o se juega al metegol, y cuando empieza a caer la noche, se cena. Siempre la cumbia suena de fondo y es cantaba a rabiar por los chicos, cumbias de ésas que no suenan en los casamientos. Pero a veces todo puede interrumpirse de golpe. Mientras nos encontrábamos con varios de los chicos en el patio jugando al fútbol, sin que jamás nos diéramos cuenta, un grupo de los suspendidos vino a agitar, y a tirar piedras para poder entrar. “Se manejó muy bien” me comentó santiago luego cuando no podía creer lo que me contaba, “son pibes que están suspendidos y que saben que no pueden venir y vinieron igual. Te digo que se manejó muy bien porque nadie se enteró, todo siguió como si nada. Vinieron y amaneraron con romper todo. Estamos acostumbrados a cambiar vidrios ya. Pero empezaron a amenazar con romperle el coche a Julián, pero por suerte se fueron. Estaban descontrolados”. Hay muchos chicos que están suspendidos porque arman bardo adentro, y por unos días no se los deja entrar. Con respecto a eso, me cuenta Julián, quien lo vivió en carne propia varias veces: “cierta vez uno de los chicos vino sacado, con una faja, porque a veces traen de esas cosas, y se peleó con otros dos, se armó un terrible bardo y tuvimos que entrar a separar. La peor parte me la ligué yo, me comí una trompada, por supuesto, varias. Hasta que logramos separarlos y obviamente lo echamos. Desde la vereda me dijo `si no me importa mi vieja me vas a importar vos, puto´ y me escupió en la cara. El chico está suspendido, estamos buscando la forma de reconstruir el vínculo con él y abrirle nuevamente las puertas para poder ayudarlo. Tiene una historia muy jodida.”

Los chicos.

Seis y media empezaron a llegar. Es viernes. Son tres chicos y una nena. No todos vienen todos los días, eso sería lo ideal, pero no. Todo depende de cómo amanezcan, de los días de gira que vienen llevando, del grado de su adicción, de muchas otras cosas. Los chicos son Homero, su hermano menor Arielito, y Chuki, un mito en el lugar. La nena es Claudia. Chucki llega temblando, como si tuviese frío, pero es un terrible día de calor: está durísimo, y tiene los ojos desorbitados. Llega y apoya sobre la mesa una billetera a la que le saca los documentos que son recogidos por Laura, la cocinera. Se los darán al padre de la parroquia para que avise y se los puedan devolver a su dueño, ahí hay documentos, cédulas, tarjetas, seguros, etc. Plata ya no. Después se levanta y pone su nombre primero que todos en el pizarrón para bañarse, a pesar que había llegado último. Nadie le dice nada. Claudia le canta una cumbia amorosa a Homero, que parece estar bastante bien, contento, despierto, con ganas, y Arielito, el más chiquito, no me saca los ojos de encima, como hipnotizado. Después me preguntará por mi casa, por mi familia, por mi cuarto, por muchas cosas. Con Homero Santiago tiene una relación especial, son muy amigos. Chucki no registra nada. Apenas puede con el mate cocido. Santiago me cuenta “Lo que no tienen estos chicos por culpa del Paco y el Poxi es motricidad fina. Fijate que no pueden sostener el vaso sin volcar” y es una terrible verdad. Me muestra luego la foto de Chucki cuando llegó, cuando era un chiquito, y todos se voltean a mirar y deben pensar lo mismo que yo. A todos nos ataca el vacío.
Mientras Chucki se baña jugamos a la pelota un rato, y cuando volvemos ya se fue. Al rato cae su novia, Mamucha, que se llama así porque el año pasado fue mamá. Tuvo y perdió -sola- a su hijo en la calle. Tiene dieciséis años y un cuerpo avejentado, que alguna vez fue hermoso. Es enana, muy chiquita, “es increíble lo que aguanta esta piba, el corazón que tiene” me canta Laura, la cocinera. Mamucha se prostituye para sobrevivir y para fumar, y su caso fue investigado y denunciado por Página/12 en Mayo del año pasado, cuando la prostitución de menores y los la adicción al paco estuvieron en el centro del debate público. “Ésta va a quedar embarazada otra vez” me dice Santiago, que luego le pregunta a Mamucha si se cuida, y ésta le responde con un gesto demoledor: no hinches los huevos. De todas formas cuando se vaya después de cenar, se llevará una buena cantidad de preservativos. La risa viene cundo llega Rocío, un travesti de diecisiete años también en situación de calle y con una severa adicción al paco que ya se está tratando en una clínica especial, de modo que ya es un “graduado” del centro, donde es recordada y extrañada por su buen humor, cariño y desparpajo. “Que bueno que estás, bombón” lo saluda a Santiago, y camina como una diva por todo el lugar a pesar de las jodas de todos los chicos. Su caso también tomó notoriedad pública cuando Tognetti entró al centro y los chicos hablaron todos, pero ella en particular, de los dealers y de las cocinas y las ranchadas, pero todo resultó ser una cagada: quedaron escrachados mal y hubo varios problemas en el centro, que tuvo unas semanas bastantes complicadas luego del episodio mediático.
Al final llega Miguel y todos cenamos, bastante temprano, tipo ocho. Es como el padre de todos. Los ánimos cuando llega él se calman, los pibes dejan de hacerse los piolas, comen tranquilos, recatados. Santiago aprovecha para contar que se va, para decirnos a todos que el año que viene se va de viaje y que no vuelve. Todos hacen una mueca chistosa, chistes, todos agitan. Menos Homero, que tiene la mirada perdida y no contesta. Se hace de noche y los chicos vuelven a la calle hasta el lunes que viene.

Un recorrido por Pompeya.

 mapa del barrio de Pompeya. en el punto marcado es donde se encuentra el hogar. Hacia el sur y el oeste de avenida Zavaleta se extiende la villa y, mas allá, la 21/24, donde se encuetran las cocinas y los fumaderos.

En el punto marcado es donde se encuentra el hogar. Hacia el sur y el este de avenida Zavaleta se extiende la villa y, mas allá, la 21/24, donde se encuetran las cocinas y los fumaderos, que también los hay sobre Avenida Sáenz, frente a la estación de tren.

Los chicos al centro no llegan por su cuenta. El trabajo se completa en la calle. Son muchos los asistentes que trabajan para el centro en la calle, recorriendo toda la Geografía de Pompeya, los puntos estratégicos, buscando a los pibes, estando con ellos, caminando unas cuadras por aquí y por allá, relojeándolos, charlando de la vida. Hernán me lo comenta por arriba y me invita. Encantado llego a Plaza Pompeya, situada en avenida Sáenz al 900, el miércoles siguiente por la mañana. Éste es un trabajo que se realiza todos los días y en diferentes horarios por la mañana y por la tarde.Llego temprano, los espero diez minutos, y luego llegan Hernán y santiago y nos ponemos en marcha. La idea es ir encontrándonos con los chicos, que son muchos más que los que fueron el Viernes anterior al centro, o que quizás no van pero a ellos los conocen y les tiran información acerca de dónde estarán los demás. “La idea básica de esto es caminar junto a ellos, ver si están bien, hacer acto de presencia, que, en realidad, es la base para que ellos tengan presente que el centro está y que pueden venir, que se acuerden, que no se cuelguen a fumar todo el día y que cuando se acuerdan son las ocho de la noche y digan, ya fue”, me cuenta Santiago.Caminamos dos cuadras por Avenida Sáenz en sentido contrario al Riachuelo, con el puente La Noria a nuestras espaldas, cuando nos encontramos con el primer grupo. Son Ale, El Gordo Maxi (que tiene 21 años y ya cumplió su ciclo en el centro, y al que una de las asistentes sociales, Cristina, le está buscando algún centro de rehabilitación) y su hermanito, un gordito enano de pelo teñido con agua a ras que se peina obsesivamente con un peine negro de plástico, y que no tiene más de diez años. Nos dicen que es más allá, que creen que están parando en la ranchada. Entonces seguimos, y cruzando la estación de Tren Sáenz del Belgrano Sur, y nos encontramos con el segundo grupo: “Éste es el Machu, el que entró con la faja la otra vez” se asusta Santiago. Nos pide una cerveza, nos increpa, pero seguimos. Hace un calor demoledor. Cruzamos la avenida y me señalan las ranchadas. Seguramente allí estarán Mamucha y Chucki. Según el diccionario villero la ranchada es el lugar de reunión de los pibes, el lugar donde “paran”, los fumaderos. Frente a la estación, del otro lado de la avenida, por donde pasa el tren, más allá le sigue un basural y aún más allá, un descampado con algunos árboles, lugar elegido por los chicos para fumar. “Antes todo el tema del paco estaba más escondido, en las Villas se fumaba. Ahora ya lo hacen acá, que si bien esto es un oasis en el medio de la avenida, está mucho más expuestos a la mirada de la gente, y cuando salen re locos los ven todos.” Llegamos al racho pero no hay nadie. Allí al lado está otro de los pibes, que no va al centro pero tiene buena data: le parece que Chucki y la novia estaban del otro lado del coto, así que emprendemos camino. – Ves – me dice santiago – así vamos recabando información, todos nos tiran algo de data, saben de qué venimos nosotros. Lo vemos como una conquista. Esto se fue construyendo muy despacio. Antes íbamos siempre a un lugar fijo, y de ahí no nos movíamos y si pasaba uno era algo positivo. Ahora nos manejamos como queremos – .Al ratito nos encontramos con Homero, que entra a un ciber con Claudia a ver una película, y nos invitan. Están bien, Homero está bien. Pero no saben donde estarán los demás. Les pregunto a santiago y a Hernán que pasa si no los encontramos, si Mamucha y Chucki no están parando ahí cerca del coto: “Si no están ahí, están en la Zavaleta fumando paco”. Damos toda la vuelta, pasamos por dejado del puente, se hicieron las doce y media, una hora caminando, y en el coto ni alrededores están ni el uno ni el otro.Allí terminó nuestro recorrido entonces, nos despedimos, ellos seguirán seguramente, a mi m toca irme a casa. Espero el 46 para volver para Constitución, y cuando me estoy por subir, vienen corriendo los pibes, El Gordo Maxi y compañía. Los espero para subir con ellos, los dejo pasar primero, ni me registran. Suben gritando y festejándose. El Colectivero les corta el mambo y les ordena que se bajen. Me vuelven a pasar por al lado y me registran menos. Subo. El colectivero me dice: “Son piolas estos, eh. Son Guachos, son unos porongas”.   

Por Matías Ferrari

Mapa de Pompeya tomado del sitio del gobierno de la Ciudad. Click para ampliar

Mapa de Pompeya tomado del sitio del gobierno de la Ciudad. Click para ampliar

ENLACES:

Nota Página/12

LEY DE PROTECCION INTEGRAL DE LOS DERECHOS DE LAS NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES:

Ley 114 de la Ciudad de Buenos Aires