“Mañana, uno de nosotros puede despertarse, tocar un botón y estallar la guerra. El mundo, tal como es, no nos gusta a los jóvenes. Nos lo dieron servido en un plato que no encargamos. No podemos modificarlo; deberíamos sólo modificarnos a nosotros mismos, integrarnos. No hemos elegido la vida que hacemos; por eso cantamos, pensamos en un mañana mejor”. Este moderno Mesías tiene 25 años. Hace seis cambió su verdadero nombre, Robert Zimmerman, por el de Bob Dylan, en homenaje al poeta maldito Dylan Thomas; desde entonces, comenzó su cruzada contra el orden establecido en un mundo que desprecia. Antes, ese hijo único de un farmacéutico oscuro de Minnesota, se había escapado siete veces de su casa. Querían hacer de él un médico. Pero él prefirió ser músico y poeta.
¿Qué ven en él las nuevas generaciones que, sin votar, lo consideran unánimemente el líder máximo? Su figura -un metro cincuenta centímetros enfundados en estrechos pantalones pegados al cuerpo, botas con tacones de cinco centímetros, copiosa cabellera enrulada enmarcando un rostro pálido, enfermizo, y una voz que suena como un violín destemplado -no es, ciertamente, agradable. Nunca aprendió a tocar el piano, las guitarra ni la armónica, pero es admirable su empeño en sacar sonidos de los tres instrumentos. “Lo que importa son las palabras”, dice él. Y tiene razón. Tantas carencias no le impiden ser el más talentoso compositor de música popular de la década. El juicio lo suscriben, sin dudar, Joan Báez, Pete Seeger, Peter, Paul & Mary, Judy Collins y Los Beatles.
El disco contiene diez temas compuestos e interpretados por él mismo, algunos tan famosos como Blowin in the wind o Mr. Tambourine Man, Su música, como toda su persona, no admite concesiones. Prohíbe, también, la indiferencia. El oyente, desarmado, no tiene alternativas: o atesora el álbum en un rincón de su discoteca, o lo tira por la ventana”.
Texto aparecido en la edición Nº222 del 28 de Marzo de 1967 del semanario “Primera Plana” bajo e título “El Pájaro loco” (pág. 65), a propósito de la publicación del primer disco de Bob Dylan en argentina, el compilado de grandes éxitos llamado “EL TROVADOR DE NUESTRO TIEMPO: BOB DYLAN”.
